¿Por qué los Testigos de Jehová tratan de convencer a otras personas de que cambien de religión?
¿Por qué predican los testigos?
Nosotros sabemos que no podemos convencer a nadie. No importa lo hábiles y persuasivos que seamos, las personas no cambian de religión porque los convenzamos. Jesús explicó qué pasa cuando una persona deja la religión de sus padres (o su escepticismo) al recibir el mensaje que portamos:
El mensaje puro de la Biblia tiene poder, y Jesús dijo que las personas mansas como ovejas conocen la voz del Pastor verdadero cuando la oyen. Por lo tanto, nuestra tarea se limita a transmitir el mensaje del Pastor Excelente, Jesús (1), tan claramente como nos sea posible (Juan 10:4, 14).
La persona con cualidades de oveja reconoce la voz de su Pastor y sale a su encuentro. El que no es de Dios, no reconoce al Hijo y se queda en su reducto, escondido de la salvación. No hay forma de convencerle. Aunque Dios es Todopoderoso, él respeta a sus creaciones y se respeta a sí mismo. Le dio libre albedrío al hombre y lo deja elegir. La salvación está disponible para todos y Dios desea que todos la alcancen, pero también sabe que no todos aprovecharán la oportunidad. Como en los días de Noé. (2)
¿Por qué predicamos? Es un
mandato divino (3) y una señal del fin de los tiempos para este sistema: “[“…] Vayan,
por lo tanto, y hagan discípulos de gente de todas las naciones, bautizándolos
en el nombre del Padre y del Hijo y del espíritu santo, 20 enseñándoles
a observar todas las cosas que yo les he mandado. Y, ¡miren!, estoy con ustedes
todos los días hasta la conclusión del sistema de cosas””. – Mateo 28: 19-20
“14 Y
estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para
testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.” – Mateo 24:14
Nosotros
predicamos por Amor a Jehová, a su Hijo y al prójimo. También lo hacemos por
agradecimiento y porque es un mandato. Los que no nacimos de Padres con la fe
que profesamos, alguna vez oímos golpear la puerta de nuestra casa y aquí
estamos. Al igual que Dios, queremos que todo hombre se salve, aunque no
ignoramos que no será para todos. Nuestra misión NO ES elegir a la gente que
pasará con vida a la nueva tierra, sino llevar un mensaje de parte de Dios, ni
más, ni menos.
(1) El Pastor Excelente es Jehová Dios. Pero Jehová le dio el poder y el pastorazgo a su Hijo, su Único, porque la santidad de Dios no puede perderse. Nosotros estamos sucios por el pecado. Si Dios se ensuciara por acercarse a nosotros, si perdiera su santidad, no hay nadie mayor que Él para que pueda limpiarle (los poderes no pueden ser usados para beneficio propio; vea, por favor, la primera tentación de Jesús por el Diablo, en el capítulo 4 del Evangelio según Lucas). Jehová nombró a su Hijo rey, sobre la humanidad y el planeta, para que restaurara todas las cosas, incluida la sociedad humana, que será devuelta al Padre cuando alcance la perfección.
(2) 36 ”Respecto a aquel día y hora nadie sabe, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino solo el Padre. 37 Porque así como eran los días de Noé, así será la presencia del Hijo del hombre. 38 Porque como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, los hombres casándose y las mujeres siendo dadas en matrimonio, hasta el día en que Noé entró en el arca; 39 y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos, así será la presencia del Hijo del hombre. 40 Entonces dos hombres estarán en el campo: uno será llevado, y el otro será abandonado; 41 dos mujeres estarán moliendo en el molino de mano: una será llevada, y la otra será abandonada. 42 Manténganse alerta, pues, porque no saben en qué día viene su Señor.
(3) 17“Hijo del hombre, te he nombrado centinela para la casa de Israel; y, cuando oigas una palabra de mi boca, los advertirás de mi parte. 18 Si a alguien malvado yo le digo ‘Sin falta morirás’ pero tú no se lo adviertes ni hablas con el malvado para advertirle que deje su mal camino y siga viviendo, él, como es malvado, morirá por su error, pero su sangre te la exigiré a ti. 19 En cambio, si tú le adviertes al malvado y él no deja su maldad ni su mal camino, morirá por su error, pero tú sin falta salvarás tu propia vida. (Ezequiel 3: 17-19, Traducción del Nuevo Mundo en lenguaje simplificado) Este texto menciona específicamente al pueblo de Israel, por las circunstancias del pueblo del Israel antiguo, pero aplica también a la situación actual. Están por cumplirse los ciento cincuenta años de predicación que anunció Jesús en Mateo 24: 14. Este texto se escribió para los que estaban bajo ley, en el Israel antiguo, pero da también para ilustrar lo urgente, la urgencia de los tiempos, lo necesario que es que la gente sepa la verdad.
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