sábado, 12 de marzo de 2022

¿Hay contradicciones en la Biblia?

 

La Biblia actualmente tiene el formato de un libro, pero, en realidad, es una biblioteca sagrada. Según la cronología bíblica, comenzó a ser escrita mil seiscientos diez años antes de nuestra era, hasta más o menos unos 100 años dentro de nuestra era común. Los libros se fueron agregando a medida que fueron necesarios y Dios utilizó unos cuarenta secretarios para escribirlos. Estas personas fueron de las más variadas clases sociales, algunos doctos y otros iletrados y del vulgo. Cuando uno estudia con seriedad y de forma profunda las Escrituras, maravilla que algo que fue desarrollado en tanto tiempo y por tan diferentes personalidades tenga la coherencia, la honestidad y la candidez que derrocha esta obra, que supera astronómicamente en todos los aspectos imaginables a cualquier otro libro creado desde que el hombre existe.

La Biblia fue escrita en hebreo antiguo, algunos fragmentos en arameo (que está emparentado con el siríaco antiguo) y griego corriente de hace dos mil años. La parte griega se escribió cuando el griego era una lengua de uso comercial en toda la cuenca del Mediterráneo, conocida por muchas personas; algo así como el inglés en nuestros días. Además, había una diáspora judía de habla griega que también debía recibir el mensaje. Asimismo, la predicación a los gentiles se vio favorecida por el uso de una lengua tan familiar a la mayoría de las personas.

El canon de la Biblia está formado por sesenta y seis libros aceptados por todas las confesiones que se dicen cristianas y treinta y nueve para el judaísmo. La Iglesia Católica, Apostólica y Romana tiene la Biblia compuesta por setenta y cuatro libros, porque incluye algunos textos apócrifos, que ellos denominan del segundo canon o deuterocanónicos (Apócrifos: de una expresión griega que significa oculto, secreto, cuidadosamente escondido. Originalmente designaba a libros que no eran leídos públicamente, pero luego se cambió el significado a no canónico, espurio). Estos libros fueron agregados definitivamente a la Biblia católica en el Concilio de Trento, en 1546, aunque se leyeron  y discutieron siglos antes.  Las iglesias ortodoxas incluyen algunos libros más, que no acepta la iglesia de Roma.

Estos libros no canónicos agregados con posterioridad contradicen abiertamente al cuerpo principal y aceptado de la Biblia. También, los católicos admiten como doctrinas a las tradiciones orales, que aportan otras discrepancias con el texto de la Biblia. Las confesiones protestantes usan, todas, el primer canon y es notable la coincidencia que hay entre tantas traducciones: los textos que pueden generar alguna controversia están dentro de un dos por ciento o menos. Nos ocuparemos, entonces, solo del primer canon.

Entre las “contradicciones” que se atribuyen a la Biblia hay muchas que son aparentes, que no son verdaderas contradicciones. Doy un ejemplo a manera de ilustración:

Los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas mencionan una curación milagrosa que tuvo lugar cerca de Jericó (Mateo 20:29-34; Marcos 10:46-52; Lucas 18:35-43). Marcos dice que Jesús hizo el milagro “cuando salían de Jericó”, y lo mismo especifica Mateo. Pero Lucas dice que Jesús hizo el milagro “al acercarse él a Jericó”.

En tiempos de Jesús, ¿había una sola ciudad llamada Jericó, o dos? El libro Bible Then & Now (La Biblia, ayer y hoy, o: La Biblia, entonces y ahora) responde así la pregunta: “En la época del Nuevo Testamento se había reconstruido la ciudad de Jericó alrededor de una milla (1,6 kilómetros) al sur de la antigua ciudad. Herodes el Grande tenía allí un palacio de invierno”. El libro Archaeology and Bible History (Arqueología e Historia Bíblica) confirma esta declaración con las siguientes palabras: “La Jericó del tiempo de Jesús era una ciudad doble. [...] La vieja ciudad judía estaba más o menos a una milla de la ciudad romana”.

De modo que Jesús tal vez realizó este milagro cuando salía de la ciudad judía y se acercaba a la ciudad romana, o viceversa. Es obvio que conocer las circunstancias de la época en que se escribió el relato ayuda a aclarar lo que pudiera parecer una contradicción.

Los jueces, abogados, fiscales, policías, psicólogos y el personal de inteligencia saben que diferentes testigos de un mismo hecho dan relatos distintos. Los detalles a los que una persona presta atención cambian con su personalidad. Que tres evangelistas hayan dado un testimonio en principio discrepante, es una prueba de autenticidad. Esto excluye razonablemente que se hayan puesto de acuerdo para decir lo mismo. Ninguno mintió y la contradicción es aparente, se resuelve al conocer el entorno en el que sucedieron los hechos.

Hay otras contradicciones que surgen de un error del traductor. Doy un ejemplo:

En el capítulo 23 del Evangelio según Lucas, Jesús se halla clavado al madero entre dos ladrones. Uno se burla de él y el otro reprende al agresor de Jesús y le pide al Maestro que se acuerde de él cuando venga a establecer su reino. Jesús le responde:

 “En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso.” (Lucas 23:42-43, La Biblia de las Américas)

La edición de estudio de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras dice:

43 Y él le dijo: “Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso.”

Evidentemente, hay una contradicción entre ambas versiones. El cambio de ubicación de los dos puntos modifica completamente los sentidos de ambas expresiones. La primera dice que ese mismo día estarían ambos en el Paraíso y, la segunda, pone el hecho en un futuro indefinido. ¿Por qué la discrepancia?

Los textos en la lengua original no tienen puntuación. El lector o el traductor deben ponerla. Entonces, ¿cuál es la puntuación correcta? La que no produzca contradicción en el propio cuerpo de esa traducción de la Biblia.

 

En el Evangelio según Juan, capítulo 20, versículos 11 al 18, la Traducción del Nuevo Mundo dice:

11 María, sin embargo, se quedó de pie fuera, junto a la tumba conmemorativa, llorando. Entonces, mientras lloraba, se agachó para mirar dentro de la tumba conmemorativa 12 y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabeza y uno a los pies donde había yacido el cuerpo de Jesús. 13 Y le dijeron: “Mujer, ¿por qué lloras?”. Les dijo: “Han quitado a mi Señor, y no sé dónde lo han puesto”. 14 Después de decir estas cosas, ella se volvió atrás y vio a Jesús de pie, pero no discernió que era Jesús. 15 Jesús le dijo: “Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?”. Ella, imaginándose que era el hortelano, le dijo: “Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo quitaré”. 16 Jesús le dijo: “¡María!”. Al volverse, le dijo ella en hebreo: “¡Rabboni!” (que significa: “¡Maestro!”). 17 Jesús le dijo: “Deja de colgarte de mí. Porque todavía no he ascendido al Padre. Pero ponte en camino a mis hermanos y diles: ‘Asciendo a mi Padre y Padre de ustedes y a mi Dios y Dios de ustedes’”. 18 María Magdalena fue y llevó las nuevas a los discípulos: “¡He visto al Señor!”, y que él le había dicho estas cosas.

Podría haber usado cualquier Biblia para buscar este texto.

Mucha gente entiende que los “buenos van al cielo”, a la bienaventuranza en la presencia de Dios. Esta creencia no es correcta, pero no la discutiremos ahora. El Paraíso original había sido barrido por el Diluvio y no existía en ningún lugar de la tierra. Otra vez, muchos entienden que el ladrón se refirió al Paraíso celestial, en la presencia de Dios.

Pero, en Juan 20: 17, Jesús le dice a María que todavía no había ascendido al Padre. Los dos ladrones y Jesús murieron por la tarde de un día viernes, y Jesús resucitó la mañana del día domingo inmediatamente siguiente al viernes. Esa misma mañana le dijo a María que todavía no había ascendido al Padre. Si el Paraíso estaba en la presencia de Dios, Jesús y el ladrón todavía no habían ido a la presencia del Padre el domingo por la mañana, si hubiera sido el caso. Es más: Jesús no ascendió a su Padre hasta cuarenta días después de su resurrección, para cumplir con el período de purificación. Por lo tanto, el “buen” ladrón no podía estar en el Paraíso junto a Jesús el mismo día en que murió. De esta forma, el lugar correcto para los dos puntos es el que figura en la Traducción del Nuevo Mundo. En este caso, la contradicción no se halló en el texto en la lengua original en la que fue escrito, sino entre una traducción errónea de un pasaje y otra que es correcta. También, el error en la traducción incorrecta volvió a toda esa versión contradictoria, pero no a la Biblia como Dios inspiró a los que la escribieron. Digamos, también, que el ladrón todavía no resucitó hasta hoy. Estará con Jesús cuando vuelva a gobernar la tierra y la transforme en un paraíso, dentro de poco. Porque paraíso proviene de una palabra griega que significa un jardín cultivado. Las plantas y los árboles crecen en la tierra.

 

Entonces, ¿hay alguna contradicción en la Biblia? En treinta y seis años de estudio de las Escrituras, todavía no he encontrado una que fuera realmente un contrasentido.


No hay comentarios:

Publicar un comentario