sábado, 12 de marzo de 2022

La salud en el reino de Dios

 

La salud en el Reino de Dios

 

El Reino es una manifestación del amor de Dios a la humanidad. Este gobierno encabezado por Cristo tiene por objetivo volver todas las cosas a que sean como fueron creadas en el principio. Esto incluye la plenitud física y mental para los seres humanos.

 

Y ningún residente dirá: “Estoy enfermo”. La gente que more en [la tierra] constará de los que habrán sido perdonados por su error. (Isaías 33: 24)

 

Las profecías bíblicas tienen un cumplimiento próximo y menor y uno a largo plazo y de mayor importancia. Suele haber un paralelo entre ambos cumplimientos. A veces el primer cumplimiento es literal y el segundo figurado. Por ejemplo, en Egipto, las plagas fueron diez, un número que representa a lo completo en la tierra, pero en Apocalipsis las plagas son siete, lo completo en el cielo. El alfabeto hebreo consiste en veintidós letras que están asociadas a un sonido, a un número y a una forma geométrica regular. Áleph es el número uno y un triángulo equilátero, beth es el número dos y el cuadrado y así sucesivamente; las unidades, desde el uno al nueve, las decenas y las cuatro primeras centenas. El número aritmético que se hace corresponder a cada letra tiene un significado espiritual (por lo tanto, inaccesible a los sentidos), celestial, figurado, simbólico. El número de lados de la figura geométrica regular que corresponde a cada letra tiene un sentido literal, terrenal, concreto, y se refiere a objetos y circunstancias apreciables por los sentidos. De esta forma, tanto el número siete como el diez están asociados a la letra zain, que es la séptima en el alfabeto y aclaran al lector cómo deben ser entendidas las plagas del Éxodo y del Apocalipsis. En el primer caso, que sean diez indica que fueron literales, concretas, y que debe aceptar que acontecieron tal como están descriptas. En el Apocalipsis son siete y esto significa que son sucesos reales, pero la descripción es figurada, alegórica. Doy un ejemplo vulgar para que se entienda bien: una persona recibe invitados y sirve comida. Cuando éstos se van, no quedan ni las migajas; entonces, le dice a otro integrante de su grupo familiar: “pasó la langosta”. No fueron las langostas, pero sucedió como si fueran. ¿Por qué escribo esto? Porque en el libro de Isaías se profetizan cosas que tienen que ver con la vuelta de los judíos a Jerusalén (cumplimiento próximo) y otras que sirven tanto para ese acontecimiento como para cosas por venir más alejadas. Al leer el entorno alguien podría decir: “está sacado de contexto”; pero un análisis más profundo y un conocimiento más completo de la Biblia nos llevarían a entender que aplica a situaciones que no fueron, que todavía no son y se cumplirán en el futuro.

En el caso de la salud física, los judíos que volvieron a Jerusalén siguieron envejeciendo y enfermando hasta morir, como es que sucedió con Adán y todos sus descendientes hasta hoy.

Aquí menciona que las enfermedades van a desaparecer: “ningún residente dirá: «Estoy enfermo»”. También todas las personas serán llevadas a la plenitud física y la conservarán a pesar del paso del tiempo. Para el Israel antiguo la plenitud física se alcanzaba a los treinta años, algo con lo que podríamos conciliar perfectamente el conocimiento científico actual. Hay un texto bíblico que enuncia que los residentes del Reino de Dios serán rejuvenecidos, pero, por lo escrito precedentemente, citar ese texto podría confundir al lector inexperto en la lectura bíblica.

 

Ahora, ¿qué pasará con “los que ya se fueron”?

 

Esto se responderá en una próxima entrega.


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