Tener una salud perfecta y recuperar la juventud por tiempo indefinido, aún para siempre, es una perspectiva muy alentadora, que solo se ve empañada por la muerte. ¿Quién no ha perdido un ser querido? ¿Quién no extraña la presencia de alguien? La frutilla de la torta sería que la muerte fuera eliminada, tanto en el pasado como en el futuro. La Biblia promete eso:
“15 y tengo esperanza en cuanto a Dios, esperanza que estos mismos
también abrigan, de que va a haber resurrección así de justos como de injustos.”
(Hechos 24: 15, Traducción del Nuevo Mundo, versión original de estudio)
Pero, ¿qué es
la resurrección? Resucitar a una persona es volverla a la vida, pero muchos
malentienden esto. Algunos piensan que Dios resucita la carne, pero es la
persona y no su carne la que vuelve a vivir. El Creador hizo al hombre y conoce
su personalidad hasta en los detalles más recónditos. Él sabe hasta lo que
ignoramos de nosotros mismos (tenemos un inconsciente). Conoce los mecanismos
de nuestros más mínimos actos, gestos y susurros, Él sabe por qué, cuándo, cómo
y dónde; establece una relación de causa-efecto entre todos los componentes de
un ser humano y sus interacciones. Además, su memoria es perfecta e ilimitada,
y puede así recrear a una persona tal como era cuando murió. Entonces, cuando
Dios resucita a una persona crea un cuerpo nuevo e introduce en su mente todos
los recuerdos y rasgos de personalidad, de modo que viene a ser la misma
persona en un cuerpo nuevo y completo.
Cuando Jesús
resucitó permaneció en la tierra por cuarenta días, para cumplir con el período
de purificación antes de presentarse ante el Padre. Durante ese lapso se
presentó frente a sus discípulos con diferentes cuerpos visibles. Esto crea
algunas dudas y confusiones respecto al aspecto que tendrán los resucitados. La
certidumbre vendrá cuando estas cosas acontezcan, pero podemos razonar e
imaginar. La resurrección sucederá en tres grandes pasos:
La primera
resurrección es la de los que van a gobernar con Cristo en el cielo. Ese
gobierno está constituido por el rey y 144 mil cogobernantes elegidos de entre
la humanidad. Los apóstoles y los primeros discípulos están entre ellos. Al
cielo no se puede ir en la carne, sino en espíritu (1ª a los Corintios 15: 50-51).
La segunda
resurrección es en la tierra y consiste en los hombres fieles a Dios de todos
los tiempos, que vendrán en la carne, como humanos terrestres.
La tercera
consiste en la resurrección de los que no conocieron a Dios, que también es en
la carne y que podría suceder paralelamente a la segunda, por un tiempo.
(Podrían traslaparse)
En cuanto al
hecho de que Jesús usó diferentes cuerpos para presentarse ante sus discípulos,
es notable que esa vida iba a ser celestial y forzosamente en espíritu; ellos, con
el tiempo, serían seres espirituales (sin cuerpos) tal como su Hermano Mayor,
Sumo Sacerdote, Rey y Maestro. Por lo tanto, no era relevante cómo lo vieran,
porque todos iban a ser de una naturaleza diferente. Sin embargo, con los que
resuciten en la carne podría ser diferente. Además, hay otro motivo: el hombre perfecto Jesús fue sacrificado para recomprar la vida de Adán en su prole. Jesús murió para desbaratar la muerte de Adán en nosotros y, si él hubiese sido resucitado, de esa forma el sacrificio perdía entidad. Quien se presentó transitoriamente como hombre ante los discípulos fue el Hijo Unigénito de Dios, que volvió a su existencia anterior antes de que dejara de ser y su energía de vida fecundara a María, para que naciera un nuevo hombre perfecto capaz de pagar el precio por la vida de otro hombre perfecto.
Me pongo como ejemplo: mi padre y
mi madre se durmieron en la muerte. Si pudiera elegir, preferiría que volviesen
tal como fueron; sanos y rejuvenecidos, pero ellos. Seguramente podría
acostumbrarme a verlos de diferente manera y los reconocería por sus conductas
y rasgos de personalidad, tal como hicieron los apóstoles y discípulos de Jesús
cuando comenzaron a comunicarse con él, pero me gustaría más verlos tal cual
fueron. De otra forma parecería que actores muy virtuosos estudiaron sus personalidades y acciones meticulosamente; uno quiere ver a los que dejó de contemplar. Pienso que un Dios de amor nos concedería con gusto el deseo. Habrá que
esperar a que suceda.
Otro mal
entendido ocurre respecto al siguiente texto bíblico:
“ «Muy verdaderamente les
digo: La hora viene, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de
Dios, y los que hayan hecho caso vivirán. 26 Porque así
como el Padre tiene vida en sí mismo, así ha concedido también al Hijo el tener
vida en sí mismo. 27 Y le ha dado autoridad para hacer
juicio, por cuanto es Hijo del hombre. 28 No se
maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las
tumbas conmemorativas oirán su voz 29 y saldrán, los que
hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas
viles a una resurrección de juicio. […]” (Juan 5:
25-29)
Muchos creen
que los que practicaron cosas viles serán resucitados para ser condenados,
después de un juicio, conforme a sus hechos pasados. Esto está en grosera
contradicción con lo que afirma la Biblia en Romanos 6: 7:
“Porque el que ha muerto ha sido absuelto de [su] pecado.”
(Traducción del Nuevo Mundo)
“Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.”
(Reina-Valera, revisión de 1960, muy utilizada en confesiones protestantes).
“Porque el que está muerto, no debe nada al pecado.”
(Levoratti-Trusso, católica)
El significado del
texto de Juan es así: los que resucitan a la vida son aquellos que fueron
elegidos para gobernar la tierra con Cristo, en el cielo. Los que resucitan
para juicio, será para ser juzgados por sus obras a partir de la resurrección.
¿Cómo funciona esto? A las personas que conocieron a Dios, lo amaron, y
trataron de mejorar sus personalidades de acuerdo con las justas normas de
Dios, les será más fácil seguir progresando hacia la perfección moral. En
cambio, los que resuciten habiendo practicado cosas viles en su vida anterior
tendrán más dificultades para adaptarse. Un ejemplo: si se levantara Napoleón,
tendría que resignar sus ansias de poder y gloria, humillarse ante el rey y
comenzar a modelar su nueva personalidad. Los resucitados serán miles de
millones y viene una obra mundial educativa cuya magnitud no tiene ni tendrá
igual nunca. Con paciencia y misericordia serán ayudados a lograr los cambios
necesarios. Si alguno se resiste hasta el punto de poner en riesgo la paz del
reino, será destruido para siempre.
¿Resucitan todos los
muertos? No. Los que fueron condenados por Dios no vuelven a vivir. Por ejemplo,
los muertos en el Diluvio, los habitantes de Sodoma y Gomorra y los que
fallezcan en el Armagedón. Hay que distinguir entre la grande tribulación, que
está por venir, y el Armagedón, que le sucede. Algunos de los muertos en la
grande tribulación no serán condenados por Dios y podrán resucitar. Últimamente, el Cuerpo Gobernante ha llegado a la conclusión de que es posible que algunas personas que murieron en el Diluvio o en Sodoma y Gomorra puedan ser resucitados por Jehová Dios, conforme a su justicia y misericordia.
La gran mayoría de la
humanidad recuperará a sus seres queridos dormidos en la muerte. Así, la
felicidad será completa:
Con
eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: “¡Mira! La tienda de Dios está con
la humanidad, y él residirá con ellos, y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo
estará con ellos. 4 Y
limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más
lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado”. (Apocalipsis
21: 3-4)
Todavía vivimos
en el día de buena voluntad de Dios. Queda poco tiempo, pero el suficiente como
para que aprenda lo que va a suceder y qué espera Dios de usted para que no
perezca con este mundo. Si le gustaría vivir en un mundo de paz, abundancia y
justicia, trate de aprovechar el tiempo que queda, antes de que la puerta se
cierre. Dios quiere que esté con él y se salve. Usted tiene libre albedrío y
puede elegir, nadie puede obligarle. Depende de usted.
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