"Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva sino con el de la misericordia." Miguel de Cervantes Saavedra, El Quijote.
"Las reglas están para ser obedecidas". Es cierto, las reglas deben ser obedecidas. Jehová quiere obediencia, pero no obediencia ciega. Si aplicáramos las reglas siempre, estrictamente, nos pareceríamos más a máquinas que a personas.
La rebelión que inició Satanás, seguida por los dos seres humanos y, más tarde, por otros ángeles, ocurrió en el día de descanso de Dios, que todavía dura.
De haber aplicado Dios su ley del descanso a rajatabla, ninguna carne se salvaría; pues no hubiese trabajado para producir la descendencia del rescate.
Por eso Jesús, ante los fariseos, preguntó: "¿Es lícito rescatar una oveja en día sábado?" Ellos contaban los pasos que se podían caminar un sábado sin violar la ley, sin comprender que Dios había trabajado en su día de descanso por algo que realmente le importaba más: ellos mismos, como parte del género humano.
Dios es amor y su misericordia es, nada más y nada menos, que la Justicia de Dios moderada por Su Amor.
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