lunes, 26 de enero de 2026

La tontedad al servicio de la muerte.

 

El reconocido biólogo Richard Dawkins, además un divulgador científico, realizó una cuenta de cuántos  muertos son atribuibles a Jehová y cuántos a Satanás, según lo que él interpreta de lo registrado en la Biblia. En su libro El espejismo de Dios (The God Delusion),  dice que Jehová mató a más de dos millones de personas (Diluvio, plagas, Sodoma y Gomorra, etc.) y le asigna a Satanás solo diez muertes, los diez hijos de Job. Evidentemente, este hombre no pudo haber leído toda la Biblia tan exhaustivamente como para tener una comprensión razonable de lo que dice; leer la Biblia, no siendo la única ocupación de una persona, lleva todo un año y nadie que no tenga fe o un deseo honesto y desprejuiciado de saber puede hacerlo. Este hombre es alguien que no quiere creer y que pretende que los demás rechacen lo que él desprecia; en esas condiciones no puede tener la paciencia para encarar un estudio completo e imparcial, sin prejuicios. La Biblia no menciona cuántos seres humanos murieron en el Diluvio, por dar un ejemplo, él reconoce esto y hace una estimación. No obstante demuestra una ignorancia bíblica descomunal, falta de razonamiento racional (1) e incomprensión de textos. Esto no me sorprende: 3 Si las buenas noticias que anunciamos están ocultas con un velo, están ocultas para los que van rumbo a la destrucción, 4  para los no creyentes, a quienes el dios de este sistema les ha cegado la mente, a fin de que no brille sobre ellos la luz de las gloriosas buenas noticias acerca del Cristo, que es la imagen de Dios.” – 2 Corintios 4: 3-4, Traducción del Nuevo Mundo. Por favor, compare con otras versiones.

 

El trabajo de Dawkins se utiliza para cuestionar la moralidad bíblica y los colores en que se pintan las personalidades de Dios, Satanás y los demonios.

 

Veamos cuál es la realidad:

 

Jehová Dios le dijo a Adán que no comiera del fruto de un árbol en el centro del jardín de Edén, porque el día que lo probara moriría. Sin embargo, esto no significaba en sí mismo una tentación, porque podían alimentarse hasta saciarse de los numerosos árboles que había en el jardín. El mandato no generaba carencias.

 

Sabemos que Adán comió del fruto. ¿Lo mató Dios? No, no lo mató, lo condenó a lo que le había advertido amorosamente desde el principio. No hagas esto, porque te irá mal (Si lo haces, tú invocaste el mal sobre ti, yo no quería que te sucediera; de lo contrario, no te hubiera advertido – Génesis 3: 17). Para dejar más claro el asunto: yo sé que si no tengo bajo mis pies algo que me sostenga caeré hasta una cosa que detenga mi movimiento más abajo. Si estoy parado al borde de un precipicio y doy un paso al frente, no es Dios que me condena y ejecuta, es mi tontedad la que me quita la vida. Dios es claro y nos lee “la letra chica” antes de poner en vigencia algo, Él quiere que nos vaya bien (”Ahora, oh, Israel, ¿qué te está pidiendo Jehová tu Dios? Solo te pide que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, que lo ames, que sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma 13  y que obedezcas los mandamientos y estatutos de Jehová que te estoy mandando hoy por tu bien. – Deuteronomio 10: 12-13, Traducción del Nuevo Mundo).

 

Satanás le hizo una pregunta a Eva: “¿De veras les dijo Dios que no pueden comer de todos los árboles del jardín?”. 2  La mujer le respondió: “Podemos comer del fruto de los árboles del jardín. 3  Pero, del fruto del árbol que está en medio del jardín, Dios dijo: ‘No deben comer de él; no, no deben tocarlo. Si lo hacen, morirán’”. 4  Ante esto, la serpiente le dijo a la mujer: “De ningún modo morirán. 5  De hecho, Dios sabe que el mismo día en que coman de él se les abrirán los ojos y serán como Dios: conocerán lo bueno y lo malo”. – Génesis 3: 1-5

En el versículo 4 Satanás acusa a Dios de mentiroso. En el 5 no dice nada que no se supiera, pero movilizó a Eva a que quizás pensara en el motivo por el que Dios los privaba del fruto. En el pensamiento de Eva que siguió a la mentira del Diablo (significa Calumniador) parece que pudo haber puesto en tela de juicio la buena intención de Jehová y hasta hacer que sospechara de que lo hacía por egoísmo, que los estaba privando de algo que ellos podían disfrutar. Dios no niega al hombre el discernimiento moral, lo que sucede es que la mente humana no tiene capacidad para conocer el resultado final de una acción y, por eso, no puede tener una visión inequívoca de lo que es bueno o malo para todos, para el bien de todos. Seguir los amorosos consejos de Dios es siempre lo más sabio. Tenemos libre albedrío, pero limitado por nuestras capacidades, que no son suficientes como para tener autonomía moral.

 

Ahora bien, la primera pareja humana no había tenido hijos  y si ellos morían en un día literal no se hubiera cumplido el propósito de Dios enunciado en Génesis 1: 28: que tuvieran hijos y supervisaran la tierra y lo que había en ella.

La palabra de Dios  es inefable, se cumple siempre, no hay nada que pueda evitarlo (Isaías 55: 11). Por eso Dios los dejó vivir el tiempo suficiente para que tuvieran descendencia y cumplieran con el propósito que Jehová les había manifestado. Por la misma razón, la muerte en Adán era algo ineludible. La expresión hebrea que usa el Texto significa “muriendo morirás”.

 

Toda la prole de Adán nació con la muerte dentro de sí, porque la simiente de Adán tenía la misma condena que su dueño. Por eso morimos, por el pecado de nuestro padre Adán (2).  Consecuentemente, Satanás, al matar a la primera pareja humana con su mentira (3), asesinó a toda la humanidad (4); es el asesino serial más importante de toda la eternidad. Nadie, ni Hitler, ni Stalin, ni Atila, es imposible superarlo, el arquetipo del odio, la crueldad y la bajeza.

 

Dios es la fuente de vida. Si el hombre no se hubiera alejado de Él, si no hubiera renunciado a su guía, nadie tendría que haber muerto, ni envejecido, ni enfermado. Toda la humanidad está muerta en Adán. Pero puede vivir si ejerce fe en Jehová y en su Hijo, un espíritu dador de vida. Dios proveyó la solución a este problema. Pero depende de su elección. Recuerde que la palabra de Dios es inefable y le dio libre albedrío.



 [1] Una mente racional no se guía por prejuicios, sino por evidencia y análisis crítico.
 [2]  El hombre no fue hecho para morir; al estar conectado a Dios, el Creador y la fuente de vida, podía ser sostenido y “reparado”, si hacía falta, indefinidamente. ¿Cómo sabemos que esto es cierto además de lo que afirma la Biblia? Por hechos biológicos que apuntan en ese sentido. Los objetos inanimados se rigen por un principio fundamental de la Física: la acción (producto de tiempo y energía) es mínima en cualquier fenómeno en el que no haya vida. En los seres biológicos la energía no es mínima, pero la materia sí. Los seres vivos utilizan la mínima materia necesaria para cada proceso. El cerebro humano está súper medido para la duración normal de la vida humana. Esto va en contra de lo que ocurre normalmente con los organismos vivientes e indica que el hombre vino con “equipo” para durar más.

 [3] Eva fue engañada por Satanás y Adán pecó a sabiendas. Sin embargo, nada malo hubiera ocurrido sin la acción maliciosa del Inicuo. (del latín: “in”, no; “eqqus”, igual; injusto)
 [4] Para Dios, que es un ser eterno, la duración de la vida de un ser humano es más corta que un parpadeo para nosotros. Es más, para Él hasta los vivos están muertos porque tienen una condena a muerte en Adán que solo puede evitarse gracias al sacrificio de su Hijo, su Único; ejerciendo fe, obedeciendo y aprendiendo lo que debemos ser durante los mil años del Reino, que todavía están en el futuro (5 (Los demás de los muertos no llegaron a vivir sino hasta que se terminaron los mil años.) – Revelación (Apocalipsis) 20: 5).

Se estima que la cantidad de muertos desde Adán y Eva es un número similar al de la gente “viva” actualmente: unos 8mil millones de personas.