viernes, 12 de mayo de 2023

¿Es acertada la creencia de que la ciencia puede llegar a conocer todo lo que observamos?

 

10He visto la ocupación que Dios les ha dado a los hijos de los hombres para mantenerlos ocupados. 11  Él lo ha hecho todo hermoso a su debido tiempo. Hasta ha puesto la eternidad en el corazón de ellos; con todo, la humanidad nunca comprenderá totalmente las obras que el Dios verdadero ha hecho.” – Eclesiastés 3: 10-12, Traducción del Nuevo Mundo.

 

La ciencia humana tiene la esperanza de poder explicar todo, si se espera el tiempo necesario para que la investigación dé fruto. ¿Es esto cierto? ¿Podría encontrar la respuestas a todas las preguntas en algunos miles de años, aunque fueran muchos?

A veces, la conclusión a un análisis de un hecho complejo, difícil de escudriñar, se obtiene estudiando algo más sencillo. Este sería el caso con la cuestión que paso a considerar.

Se ha calculado que la cantidad de bacterias que se hallan en nuestro intestino es del orden de doscientos mil millones (2 . 1011). Estas bacterias intervienen en la asimilación de los alimentos que sostienen nuestra vida, pero no solo hacen eso. Con mensajes químicos modifican la forma en que el cerebro piensa, en qué deseamos comer, en nuestro estado físico y hasta en los estados de ánimo. Una tercera parte de esas bacterias es común a toda la humanidad, pero los dos tercios que quedan son estrictamente personales, como una huella digital o el ADN. Si se conociera de qué manera interactúa cada bacteria con nuestro organismo, la comprensión de la fisiología humana crecería hasta límites astronómicos. De todas formas, el enorme cúmulo de informaciones debería ser medido y procesado por medios informáticos no convencionales, como las supercomputadoras de uso en investigación científica y en monitoreo de seguridad nacional.

Analizar el tercio común a los seres humanos, a razón de veinte años por cada bacteria, nos llevaría la friolera de 1 1/3 billones de años (1 1/3 . 1012 años). La vida estimada del Sol (en su estado actual)  es de 5 mil millones de años. En ese tiempo se convertiría en una gigante roja que engulliría a Mercurio, Venus y a la Tierra. El tiempo que nos demandaría el estudio de la flora bacteriana es 266 2/3 veces mayor que la duración del Sol (como hoy lo conocemos) y es un poco menos de 123,5 veces más grande que la edad del universo (según la ciencia). Si esta investigación se transformara en una cruzada mundial y todos los científicos capacitados en el tema se dedicaran de lleno a ello, aunque pudiéramos reducir el tiempo de investigación a una cuarta parte no ganaríamos mucho. Todavía no hablamos de los dos tercios “a la carta”[2]. Sin embargo, este razonamiento supone que todas las bacterias del tercio común son diferentes. Ignoro cuántos tipos distintos de bacterias hay en esta “sopa”; cada clase debería tener unos cuantos cientos de miles o millones y eso reduciría en varios órdenes de magnitud el tiempo de investigación. Hasta podrían ser 33 millones de años. En ese caso sería muy optimista pensar que la humanidad sería capaz de sostener una cruzada por tanto tiempo. Aunque el género humano ha hecho algunos progresos morales, son más enunciativos que efectivos. Moralmente el hombre no ha progresado casi nada en los últimos seis mil años. Por cada aplicación pacífica de un conocimiento adquirido, hay decenas de usos bélicos y abusivos. El hombre, actuando por su cuenta, solo produce perjuicios a la mayoría.

Como dijo Omar:

“No hay verdades comprobadas

Pero hay mentiras evidentes”

También, el profeta Jeremías, inspirado por Dios, escribió:

“Los sabios han sido avergonzados. Se han aterrorizado y serán atrapados. ¡Miren! Ellos han rechazado las palabras de Jehová, ¿y qué sabiduría tienen?” – Jeremías 8: 9, Traducción del Nuevo Mundo.

  • [1] Esto sería verdad si el Sol fuera un sistema cerrado (o sea, que no recibe aportes desde el exterior). Los científicos asumen que esto es lo que pasa y sería lo de esperar  en un universo formado por fuerzas ciegas y sin un propósito inteligente. Compare con Isaías 40: 26. 
  • [2] Una bacteria única en su tipo podría generar efectos poco significativos. Si aumentamos la cantidad, seguramente esos efectos aumentarían, pero también aparecerían otras consecuencias debido a las interacciones con otras bacterias diferentes, que hasta podrían ser antagónicos, y que podrían generar condiciones nuevas en el conjunto, afectando su composición. El estudio debería abarcar la combinación de composiciones con diferentes órdenes de magnitud para cada tipo de bacteria. Eso aumentaría nuevamente el tiempo de investigación.

¿Queda pendiente alguna deuda con Dios cuando uno muere?

 

El Evangelio según Juan, en el capítulo 5, dice: 25 “Muy verdaderamente les digo: La hora viene, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan hecho caso vivirán. 26 Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así ha concedido también al Hijo el tener vida en sí mismo. 27 Y le ha dado autoridad para hacer juicio, por cuanto es Hijo del hombre. “28 No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz 29 y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio. – Traducción del Nuevo Mundo.

Muchos pastores de la cristiandad interpretan que esto significa que las personas serán juzgadas por los pecados cometidos antes de su muerte, pero esto va en contra de lo que las Escrituras dicen.

Para empezar, la Biblia dice: “23 Porque el salario que el pecado paga es muerte, pero el don que Dios da es vida eterna por Cristo Jesús nuestro Señor.” – Romanos 6: 23, Traducción del Nuevo Mundo.

23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” – Reina-Valera, revisión de 1960.

23 Porque el salario del pecado es la muerte, mientras que el don gratuito de Dios es la vida eterna, en Cristo Jesús, nuestro Señor.” – El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Traducción Levoratti-Trusso y ocho colaboradores, católica.

En la misma carta apostólica (Romanos 6: 7) dice: Porque el que ha muerto ha sido absuelto de [su] pecado.” – Traducción del Nuevo Mundo.

“Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.” – Reina-Valera (1960).

“Porque el que está muerto, no debe nada al pecado.” – Levoratti-Trusso.

Si la muerte cancela la deuda que el pecado provoca con Dios, es evidente que la resurrección de juicio es para responder por los actos que se cometan a partir de ella.

Esto concuerda muy bien con las afirmaciones de 1ª de Juan 4: 8, 16 (Dios es amor) y de 1ª a los Corintios 13: 4-5:

4 El amor es sufrido y bondadoso. El amor no es celoso, no se vanagloria, no se hincha, 5 no se porta indecentemente, no busca sus propios intereses, no se siente provocado. No lleva cuenta del daño.” – Traducción del Nuevo Mundo.

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;” – Reina-Valera 1960.

 4 El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, 5 no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido,” – Levoratti-Trusso.

En Edén Jehová le dijo a Adán que el día que comiese del fruto moriría. Enunció el castigo que tenía la desobediencia: muerte. Si por los textos antecitados  vemos que el castigo por el pecado es la muerte, no tiene sentido que Dios resucite a una persona que murió para que muera de nuevo (El pecado no le debe nada a la muerte; no se juzga dos veces el mismo delito). Además, un Dios que llevara la cuenta de todas las faltas de un individuo para enrostrárselas el día en que lo resucite, sería un Dios rencoroso y vengativo, cruel y despiadado.  Un Dios “muy poco amor”. ¿No le parece?