John Lennon fue, por lo menos, un agnóstico. Sin embargo, ya en los primeros versos de la canción se ve que él no quiere que haya Dios (“Sobre nosotros, solo cielo”). Muchas personas idealistas desean una sociedad, un mundo diferente al que tenemos. Es notable que la mayor parte de las cosas que estas personas persiguen coincidan plenamente con lo que la Biblia registra como la voluntad de Dios; aunque, pensándolo un poco más, un Dios de amor que se interesa por la sociedad humana haría todo lo necesario para satisfacer nuestros deseos, pues él, como Creador, nos conoce muy bien. No hay sorpresa, entonces. Casi se puede afirmar que lo que los agnósticos y ateos de buenos sentimientos desean que suceda a la humanidad es lo que Dios hizo al principio para los hombres. La rebelión de Edén trastocó todo y la tierra entera está maldita y en manos del Inicuo (O el “Maligno”, 1ª de Juan 5: 19). Pero el propósito de Dios no dejará de cumplirse (Isaías 55: 11) y ese cumplimiento comenzará cuando el Reino de Dios gobierne efectivamente la tierra. Veamos qué hay de cierto y qué de falso en lo que Lennon expresó.
“Imagina que no hay paraíso
Es fácil si lo intentas
Sin infierno debajo nuestro
Sobre nosotros, solo cielo
Imagina a toda la gente
Viviendo el presente
Ah”
La mayoría de los seres humanos que todavía creen en Dios entienden erróneamente que cuando uno muere va al cielo (al paraíso celestial) o al infierno, según haya sido su conducta. No es verdad que no habrá paraíso. En primer lugar, paraíso proviene de una palabra griega que significa un jardín cultivado; no puede haber árboles y plantas frente a un Dios que tiene una energía tal como para crear todas las estrellas del universo. Ni siquiera podemos mirar al Sol a ojo desnudo. A 150 millones de kilómetros nos quemaría las retinas y quedaríamos ciegos. Los que van al cielo son unos pocos que gobernarán juntamente con el Rey, el Cristo (un rebaño pequeño – Lucas 12: 32). Carne y sangre no pueden heredar el reino de Dios, al cielo se va en espíritu (1ª a los Corintios 15: 50)
El reino de Dios hará de la tierra un vergel (Salmos 72: 16; Isaías 35: 1-2); el paraíso estará nuevamente en la tierra, como al principio.
Ya hemos visto que el infierno no existe, el castigo por los pecados es la muerte, la inexistencia como ser humano, no hay tortura eterna (Romanos 6: 23; Romanos 6: 7). (Usted puede solicitar que le envíe un artículo acerca de esto y de cualquier otro tema de su interés)
Lo que Jesús enseñó en el “Sermón del Monte” (Capítulos 5, 6 y 7 del Evangelio según Mateo) es precisamente que los hombres se preocupen solamente por lo que trae el día que están viviendo (Mateo 6: 25-34)
La canción sigue con:
“Imagina que no hay países
No es difícil hacerlo
Nada por lo que matar o morir
Y también sin religión
Imagina a toda la gente
Viviendo la vida en paz”
Todos los países, sus ejércitos y autoridades dejarán de existir. En su lugar habrá un único gobierno para bien de la humanidad.
«”Y en los días de aquellos reyes el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas. Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo. Triturará y pondrá fin a todos estos reinos, y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos;» (Daniel 2: 44)
«6 Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; y el regir principesco vendrá a estar sobre su hombro. Y por nombre se le llamará Maravilloso Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. 7 De la abundancia del regir principesco y de la paz no habrá fin, sobre el trono de David y sobre su reino a fin de establecerlo firmemente y sustentarlo por medio del derecho y por medio de la justicia, desde ahora en adelante y hasta tiempo indefinido. El mismísimo celo de Jehová de los ejércitos hará esto.» (Isaías 9: 6-7)
Muchas personas piensan que las religiones dividen. Es cierto, se han hecho guerras y cometido atrocidades en nombre del dios de cada una de ellas, muchas veces enfrentando a miembros de una misma fe (Lea, por favor, Juan 13: 35). Hay unas diez mil religiones y sectas en este mundo. Es bueno diferenciar las que son obra del Diablo, que difaman a Dios y hacen las obras del Maligno, y la adoración pura del único Dios verdadero. Existe una sola adoración pura y esta produce los frutos del espíritu de Dios (Gálatas 5: 22-26). De los líderes de las adoraciones falsas, Jesús dijo (puntualmente, en el acto registrado, él hablaba a los fariseos hipócritas):
“Si Dios fuera su Padre, ustedes me amarían a mí, porque de Dios vine yo y estoy aquí. Tampoco he venido por mi propia iniciativa, no, sino que Aquel me ha enviado. 43 ¿Por qué no saben ustedes lo que hablo? Porque no pueden escuchar mi palabra. 44 Ustedes proceden de su padre el Diablo, y quieren hacer los deseos de su padre. Ese era homicida cuando principió, y no permaneció firme en la verdad, porque la verdad no está en él. Cuando habla la mentira, habla según su propia disposición, porque es mentiroso y el padre de [la mentira]. 45 Porque yo, por otra parte, digo la verdad, ustedes no me creen. 46 ¿Quién de ustedes me prueba culpable de pecado? Si yo hablo la verdad, ¿por qué no me creen ustedes? 47 El que procede de Dios escucha los dichos de Dios. Por esto no escuchan ustedes, porque no proceden de Dios”.
El fin de este sistema comenzará justamente con la destrucción de todas las religiones falsas, por obra de los enemigos de Dios. Cuando intenten destruir la adoración verdadera, Dios intervendrá y arrasará el sistema de gobierno satánico del mundo. Con la autoridad que el Padre le dio, el Hijo de Dios y sus ángeles destruirán la obra del Diablo.
Una vez que el reino quede plenamente establecido se cumplirá el salmo profético que lleva el número 37:
10 Solo un poco más,
y los malvados
ya no existirán;
mirarás adonde estaban,
y ya no estarán allí.
11 Pero los mansos heredarán la tierra y disfrutarán plenamente
de abundante paz.
La canción continúa:
“Dirás que soy un soñador
Pero no soy el único
Espero que algún día te nos unas
Y el mundo será como uno
Imagina que no hay propiedad privada
Me pregunto si puedes
No hay necesidad de codicia o hambre
Una fraternidad de hombres
Imagina toda la gente
Compartiendo todo el mundo.”
No se trata de que haya propiedad privada en el sentido de acumular riquezas indefinidamente y sin considerar a los demás. Pero es bueno que cada ser humano tenga un lugar digno en donde hacer su vida íntima y que le sirva de refugio, abrigo y sitio de disfrute. Al respecto, la Palabra de Dios profetiza:
“Construirán casas y vivirán en ellas, plantarán viñas y comerán su fruto.
No construirán casas para que otros vivan en ellas ni plantarán para que otros coman.
Porque los días de mi pueblo serán como los de un árbol, y mis escogidos disfrutarán al máximo del fruto de su trabajo.
No se esforzarán en vano ni traerán hijos al mundo para que sufran porque son la descendencia compuesta por los que Jehová ha bendecido, ellos y sus descendientes.
Incluso antes de que ellos llamen, yo responderé; mientras todavía estén hablando, yo los escucharé.” (Isaías 65: 21-24)
Ya vimos que no habrá hambre y la codicia no tendrá lugar porque la humanidad vivirá esparcida uniformemente sobre la tierra en fincas, en ellas encontrará alimento sobreabundante. Además, hay muchas cosas que Lennon ni imaginó por no conocer a Dios y por no querer conocerlo.
En el mundo que viene no habrá vejez, ni enfermedad (Isaías 33: 24), ni muerte (Apocalipsis 21: 3-4). Es más, habrá resurrección de los muertos, una segunda oportunidad para los que no fueron condenados (Juan 5: 25-30; Romanos 6: 23; Romanos 6: 7 – juzgados por sus hechos a partir de la resurrección, aunque no se permitirá que hagan ningún daño). La paz será inimaginable, no existirán la violencia, ni los delitos (Salmos 37: 10-11); los animales no temerán al hombre y serán amigos tiernos y cariñosos, no nos harán daño (Isaías 11: 6-9). El mundo que viene es la sociedad del amor (1 Pedro 1: 22).
Todavía estamos en el día de buena voluntad de Dios, es ahora cuando puede acercarse a él y ser habitante del mundo que viene. No deje pasar esta oportunidad, la puerta se cerrará, como la del arca, y no podrá acceder ya a la misericordia y a la bondad inmerecida de Dios que ahora estamos recibiendo los que intentamos ponernos de su lado.
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