domingo, 13 de febrero de 2022

¿Es veraz el relato de la Creación en la Biblia?

 

Yo creo que sí, pero muchísimas personas sostienen que dice cosas que verdaderamente no hace; es decir, no comprenden bien el texto. Esto puede deberse a la manera antigua de describir las cosas, a las diferencias entre el hebreo original y nuestras lenguas o, también, a lo que la Biblia afirma: “3 Si las buenas noticias que anunciamos están ocultas con un velo, están ocultas para los que van rumbo a la destrucción, 4 para los no creyentes a quienes el dios de este sistema [Satanás, el Diablo, vea 1ª de Juan 5:19] les ha cegado la mente, a fin de que no brille sobre ellos la luz de las gloriosas buenas noticias acerca del Cristo, que es la imagen de Dios.” – 2 Corintios 4: 3-4

Muchas personas, entre ellas un buen número de científicos y profesionales universitarios, opinan que el Génesis describe la creación del universo. No es así. El único versículo que habla de la creación del universo es el primero. Dice:

“En [el] principio Dios creó los cielos y la tierra.”

 

No dice cuándo ni cómo, por lo que admite cualquier tiempo que conjeture la ciencia sin controversias y tampoco hay conflictos con el modo de ocurrencia que teoricen los sabios seglares.

El siguiente versículo tiene la clave de la comprensión del texto que sigue: “2 Ahora bien, resultaba que la tierra se hallaba sin forma y desierta y había oscuridad sobre la superficie de [la] profundidad acuosa; y la fuerza activa de Dios se movía de un lado a otro sobre la superficie de las aguas.”

Es obvio que ahora comienza a hablar exclusivamente de la tierra, y, avanzando en el texto, podemos concluir en que relata el acondicionamiento del planeta para albergar vida y luego ser el hogar de la humanidad. También será claro que el relato se hace como si un ser viviente inteligente estuviera observando el proceso desde el mismo interior del teatro que se estaba transformando.

Hay un detalle curioso: “la fuerza activa de Dios”. Si usted se toma el trabajo de consultar diferentes traducciones de la Biblia, en este mismo lugar encontrará expresiones como: “y un viento procedente de Dios”, “y un viento divino”, “el espíritu de Dios barría la haz de las aguas”, etc. ¿Viento? ¿Espíritu? ¿Fuerza activa de Dios?

En hebreo, la palabra aquí es RU-ACH. Puede ser traducida correctamente como “espíritu” o como “viento”. Para los hebreos, en realidad, espíritu y viento tenían algo en común: ambos son invisibles, pero sus efectos se perciben; o sea, tanto el viento como el espíritu consisten en una fuerza invisible capaz de hacer cosas que se ven. Lo que dice el versículo es que un viento o soplo divino barría la superficie de la profundidad acuosa o abismo, como vierten ciertas traducciones.

“3 Y Dios procedió a decir: «Llegue a haber luz». Entonces llegó a haber luz. 4 Después de eso Dios vio que la luz era buena, y efectuó Dios una división  entre la luz y la oscuridad. 5 Y Dios empezó a llamar a la luz Día, pero a la oscuridad llamó Noche. Y llegó a haber tarde y llegó a haber mañana, un día primero.”

El versículo 2 dice que la tierra estaba informe, vacía y oscura. Ahora el versículo 3 dice que llegó a haber luz. Pero no cualquier luz. La palabra hebrea “HOR” significa luz, pero una cuya fuente no se puede distinguir. Algo similar a un día muy nublado en el que amanece y el cielo se ilumina con una luz difusa y débil y el sol no se distingue. De alguna manera que no se describe, la tierra recibió cierto grado de iluminación difusa. Pero la luz ya existía. “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” implica que Dios hizo que existieran las estrellas, las galaxias y todo lo que integra el universo. Esto significa luz. No llegaba a la tierra, pero el proceso de preparación de la tierra para albergar vida hizo que algo de luz difusa alcanzara su interior. En cuanto a la palabra que se vierte “día”, también admite la traducción “época”. De eso hablaremos más adelante. La manera judía de contar los días es a partir de la puesta del sol de un día, según nuestra manera de medir, hasta la puesta del sol del día siguiente para nosotros. Es posible que esto provenga del hecho de que la tierra estaba primitivamente oscura y la luz vino después.

La expresión “sin forma”, del versículo 2, quizás se refiera a que la tierra estaba completamente cubierta de agua y, por lo tanto, no había “formas” de tierras emergidas.

 

“6 Y Dios pasó a decir: «Llegue a haber una expansión en medio de las aguas, y ocurra un dividir entre las aguas». 7 Entonces Dios procedió a hacer la expansión y a hacer una división entre las aguas que deberían estar debajo de la expansión y las aguas que deberían estar sobre la expansión. Y llegó a ser así. 8 Y Dios empezó a llamar a la expansión Cielo. Y llegó a haber tarde y llegó a haber mañana, un día segundo.”

“9 Y Dios pasó a decir: «Que las aguas [que están] debajo de los cielos se reúnan en un mismo lugar y aparezca lo seco». Y llegó a ser así. 10 Y Dios empezó a llamar a lo seco Tierra, pero a la reunión de aguas llamó Mares. Además, vio Dios que [era] bueno.”

Cuando la tierra estaba cubierta por la totalidad de las aguas, el fondo del abismo no era parejo; o sea, había diferentes profundidades. El fondo estaba algo más hundido en algunas partes y más cerca de la superficie en otras. Pero la presión era tan abrumadora, que el fondo irregular estaba contenido y estabilizado sin que emergiera ninguna parte.

Al quitar una parte importante del agua que comprimía el interior rocoso del planeta, las partes que estaban más cercanas a la superficie recibieron mucha menos presión que las que estaban más hundidas. Además, en el fondo de los abismos más profundos, la corteza terrestre es mucho más fina que en lo que hoy son continentes. Estos dos factores combinados hicieron que las partes más profundas se hundieran más, provocando que las partes más gruesas y próximas al límite entre las aguas inferiores y la expansión se elevaran y emergieran dentro de la expansión. Las montañas de aquel tiempo habrían sido mucho más bajas que las actuales, unos 2 mil ó 2 mil quinientos metros, aproximadamente. Este proceso volvió a producirse con el Diluvio, pero la asimetría era mayor que al principio y el resultado fue que los picos más altos llegaron a 7 mil ó 9 mil metros. Cuando Génesis menciona que los picos de las montañas quedaron cubiertos con quince codos de agua, se refiere a las elevaciones originales, de dos mil ó dos mil quinientos metros. Tome en cuenta que en los polos, principalmente en la Antártida, hay capas de hielo de tres y tres kilómetros y medio de espesor.

“11 Y pasó Dios a decir: «Haga brotar la tierra hierba, vegetación que dé semilla, árboles frutales que lleven fruto según sus géneros, cuya semilla esté en él, sobre la tierra». Y llegó a ser así.”

“12 Y la tierra empezó a producir hierba, vegetación que da semilla según su género y árboles que llevan fruto, cuya semilla está en él según su género. Entonces Dios vio que [era] bueno. 13 Y llegó a haber tarde y llegó a haber mañana, un día tercero.”

“14 Y Dios pasó a decir: «Llegue a haber lumbreras en la expansión de los cielos para hacer una división entre el día y la noche; y tienen que servir de señales y para estaciones y para días y años. 15 Y tienen que servir de lumbreras en la expansión de los cielos para brillar sobre la tierra». Y llegó a ser así. 16 Y Dios procedió a hacer las dos grandes lumbreras, la lumbrera mayor para dominar el día y la lumbrera menor para dominar la noche, y también las estrellas. 17 Así las puso Dios en la expansión de los cielos para brillar sobre la tierra, 18 y para dominar de día y de noche y para hacer una división entre la luz y la oscuridad. Entonces vio Dios que [era] bueno. 19 Y llegó a haber tarde y llegó a haber mañana, un día cuarto.”

Ya habíamos visto que la tierra estaba en tinieblas y que, luego, se iluminó con una luz difusa y débil, pero las fuentes de luz no eran visibles. En el día tercero (era, época, tiempo; ya veremos esto más adelante con la misma Biblia) Dios crea la vegetación. Esta vegetación comienza a retirar anhídrido carbónico de la expansión y a verter en ella oxígeno. Este tercer tiempo creativo transcurre cuando las plantas aparecen, proliferan y van transformando la atmósfera. En el cuarto período, algo acontece en la expansión, que hace visibles a las dos grandes fuentes de luz (el Sol y la Luna) y a las estrellas. Es evidente que el Sol, la Luna y las estrellas ya existían desde la creación del universo, mencionada en el versículo 1. Cuando el Libro del Génesis menciona (en esta parte) a la luz de las lumbreras, usa la expresión hebrea “MA-HOR”, que significa una fuente de luz que uno percibe dónde está. La fotosíntesis, que es el proceso físico-químico que hace posible que las plantas con clorofila (hay otros pigmentos de acción similar, en casos especiales) fabriquen su alimento y liberen oxígeno, puede ocurrir en total oscuridad, si hay presentes descargas eléctricas. Es notable la descripción de sentido común que hace el documento en estos versículos. ¿A qué me refiero? A los sentidos desprovistos de análisis racional, a tomar como realidad lo que se aprecia sensualmente sin más trámite. Decir que el Sol gira alrededor de la Tierra es un argumento de sentido común; es asumir como cierto lo que se ve: el Sol sale por un punto en el horizonte, describe un arco que aparenta ser circular y se pone por un punto diferente en el horizonte. Luego: el Sol gira alrededor de la Tierra. Razonar usando el buen sentido es llegar a la conclusión de que es la Tierra la que gira y el movimiento aparente del Sol es una cuestión de perspectiva, de cómo se ven las cosas desde nuestro punto de vista. Así, también, es de sentido común hablar de la manzana que cae y la Luna que no cae; pero de buen sentido analizar las cosas y concluir que la manzana y la Luna caen por igual, y de encontrar la razón por la que la manzana choca con el suelo y la Luna no.

Que haya una descripción de sentido común indica que el relato que estamos leyendo es de hechura humana. ¿La Biblia es una invención humana? NO. Es inspirada, es decir, respirada de Dios. ¿Entonces? Génesis forma parte del Pentateuco, los cinco libros escritos por Moisés. Debido a la matanza de los varones israelitas, la madre hebrea de Moisés depositó un cesto con el niño en el Nilo, para que escapara a la hecatombe. La hermana de Faraón encontró al niño y lo adoptó como propio. Por ello, Moisés pasó a ser sobrino de Faraón y un posible aspirante al trono, por lo que fue instruido como un príncipe egipcio en toda la sabiduría de ese pueblo, incluida su religión y esoterismo (Hechos 7: 22). Él también estuvo en contacto con los judíos.

Cuando Jehová Dios le encargó que liderara a su pueblo, mientras salían de Egipto debe haber llevado consigo documentos antiguos originales o notas tomadas de los mismos, que pudo haber obtenido de las bibliotecas egipcias o de reliquias conservadas por su misma gente. La lectura completa de Génesis muestra que hay en él once documentos transcriptos por Moisés. Esto da cuenta de las repeticiones de algunos relatos, de los diferentes estilos de escritura, que en un documento se detalle un hecho que es ignorado en otro que habla de lo mismo, y así por el estilo. La Alta Crítica de la Biblia usa estos hechos para afirmar que Moisés nunca existió, que es un mito creado por un concilio de sabios judíos hacia el año 500 antes de nuestra era. Ellos sostienen que los diferentes estilos de escritura son porque varias personas escribieron distintas partes de ese libro. Esto es correcto, en Génesis hay varios escritores; pero eso no quiere decir que Moisés no existiera. El análisis crítico realizado por estas personas es tendencioso, deshonesto y mal intencionado. Moisés no fue testigo presencial de la Creación y tampoco ningún otro ser humano de cualquier tiempo anterior. Pero Adán -antes de pecar- hablaba personalmente con Dios y escuchaba sus respuestas. Es posible que el mismo Creador le haya contado a Adán (o a su esposa), de una manera sencilla, cómo fue el proceso de adaptación de la tierra para que ellos pudieran vivir sobre ella. Después, Adán debe habérselo contado a sus hijos, nietos o bisnietos. Algunos lo pusieron por escrito y conservaron esos documentos. El espíritu santo de Dios guió la mente de Moisés para que él escogiera los manuscritos correctos que narraban sucesos que él no había presenciado. Esos pequeños detalles, como decir que puso a las lumbreras en la expansión, son descripciones de sentido común. Si Dios hubiera escrito el libro personalmente, quizás, el texto hubiera dicho: “Los elementos que hacían a la expansión (o a las aguas superiores) opaca, se aclararon y dejaron ver a las lumbreras”. Pero este detalle no hace al fondo de lo que Dios quería comunicar.

 

 

Desde el versículo 20 hasta el 23 describe el orden de creación de las criaturas voladoras y de los animales marinos. Además Dios los bendijo diciendo que fueran fructíferos y se hicieran muchos. Esto durante el día quinto.

Al principio del día sexto, desde el versículo 24 en adelante, Dios crea a los animales terrestres y luego se dirige a su Obrero Maestro (el Hijo Unigénito de Dios y jefe de todas las criaturas espirituales) y dice:

“Hagamos [al] hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza, y tengan ellos en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y los animales domésticos y toda la tierra y todo animal moviente que se mueve sobre la tierra. 27 Y Dios procedió a crear al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó. 28 Además, los bendijo Dios y les dijo Dios: «Sean fructíferos y háganse muchos  y llenen la tierra y sojúzguenla, y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra».

“29 Y Dios pasó a decir: «Miren que les he dado toda vegetación que da semilla que está sobre la superficie de toda la tierra y todo árbol en el cual hay fruto de árbol que da semilla. Que les sirva de alimento. 30 Y a toda bestia salvaje de la tierra y a toda criatura voladora de los cielos y a todo lo que se mueve sobre la tierra en que hay vida como alma he dado toda la vegetación verde para alimento». Y llegó a ser así.

“31 Después de eso vio Dios todo lo que había hecho y, ¡mire!, [era] muy bueno. Y llegó a haber tarde y llegó a haber mañana, un día sexto.”

 

Así concluye el relato genérico de la Creación, como está escrito en el primer capítulo de Génesis. Dos detalles para hacer notar: en primer lugar, que Jehová haya creado al hombre a imagen y semejanza de él y de su Hijo Unigénito, no significa que Dios tenga aspecto humano. Tanto Él como su Hijo son espíritus y vimos que en hebreo antiguo espíritu y viento son designados por una misma palabra; la semejanza debe ser en espíritu y ya vimos que lo espiritual es invisible, pero son visibles sus efectos, como en el caso del viento. En segundo lugar, cuando dice: “a todo lo que se mueve sobre la tierra EN QUE HAY VIDA COMO ALMA”, ¿Qué significa? La palabra hebrea que se traduce “alma” es “NÉ-FESCH”, que literalmente quiere decir “lo que respira”, o “un respirador”, y designa a todos los seres que respiran con aliento. Ellos no tienen alma, son almas. Otras criaturas, como los peces y los insectos, no son “né-fesch”, porque no respiran con aliento. Nosotros también respiramos con aliento y, por lo tanto, somos almas. Esto se puede ver en la llamada internacional de auxilio para casos terminales, “SOS”, que significa “Salven a Nuestras Almas”. Según la creencia popular, que no tiene ningún apoyo bíblico y es absolutamente falsa, el alma es inmortal y sobrevive a la muerte del ser humano; es indestructible, de forma que soporta un tormento eterno en el infierno. Según esta creencia popular, el alma no necesitaría ser salvada y la expresión “SOS” no tiene sentido. Pero, como dije, el infierno no existe y tampoco hay un alma inmortal. Si yo soy un alma y puedo morir, “Salven Nuestras Almas” cobra sentido. Significa “sálvenme a mí” o “salven mi vida”, la vida que disfruto como alma.

Nos falta ver cuánto dura un día creativo y cómo estamos seguros de que la Biblia dice eso.

 

Los fundamentalistas cristianos dicen con vehemencia que la Creación fue hecha en seis días de 24 horas. ¿Dice eso la Biblia? Investiguemos lo que dice en Libro.

 

“16 Y también impuso Jehová Dios este mandato al hombre: « De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. 17 Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás».” – Génesis 2: 16-17.

Ahora bien, cuando Adán pecó todavía no había tenido hijos. Ya pecador, nacieron hijos suyos: primero Caín, algunas hijas y Abel. Caín asesinó a su hermano Abel y, entonces, Dios repone el primogénito faltante, porque Caín estaba maldito. Leamos en el capítulo V, qué dice al respecto:

“Este es el libro de la historia de Adán. En el día que Dios creó a Adán, lo hizo a la semejanza de Dios. 2 Macho y hembra los creó. Después los bendijo, y por nombre los llamó Hombre en el día en que fueron creados.”

“3 Y Adán siguió viviendo ciento treinta años. Entonces llegó a ser padre de un hijo a su semejanza, a su imagen, y lo llamó por nombre Set. 4 Y los días de Adán después de engendrar a Set llegaron a ser ochocientos años. Entretanto, llegó a ser padre de hijos e hijas. 5 De modo que todos los días de Adán que él vivió ascendieron a novecientos treinta años, y murió.” – Génesis 5: 1-5.

Este es un capítulo muy revelador. En primer lugar, sirve de ilustración clarísima y contundente de que en el libro de Génesis hay diferentes documentos testimoniales, que Moisés copió textualmente. Fíjese que comienza con un encabezado: “Este es el libro de la historia de Adán”, como si no existieran los cuatro capítulos anteriores. Ignora los nacimientos de Caín y Abel, comienza como si todo dependiera de Set y tuviese origen en él. Si fuera un fraude sería muy burdo, no propio de un concilio de “sabios judíos”. Esto tiene coherencia con la promesa de un Mesías, de una descendencia prometida que comenzó en Génesis 3: 15. Caín, el primogénito, estaba maldito y su hermano, muerto. Algunas mujeres habían nacido y, quizás, otros varones, aunque podría no ser así. Set significa: Nombrado; Puesto; Colocado. Su madre, Eva, le llamó Set porque, según dijo, “Dios ha nombrado otra descendencia en lugar de Abel, porque Caín lo mató”. Si existieron otros hermanos anteriores a Set y que convivieron con Caín y Abel, puede que no tuvieran la personalidad piadosa y espiritual de Abel. De ser así, Set vino con una naturaleza similar a la de Abel y la humanidad actual desciende de Noé, que provino de Set y no del asesino Caín. Dicho sea, de paso, que Caín tomó por esposa a una hermana o a una sobrina. En el capítulo IV, esto no se especifica, no habla de mujeres, pero el capítulo V, versículo 4, dice “llegó a ser padre de hijos e hijas”.

Lo primero que vemos al considerar todo esto es que Adán vivió más de un día después de pecar y de recibir la condena. No sabemos qué edad tenía Adán cuando nació Caín y luego Abel, pero es evidente que pasaron muchos días antes de morir,  unos ochocientos años y algo más. ¿Mintió Dios?

Escudriñando la Biblia, nos topamos con una afirmación: “Así resultará ser mi palabra que sale de mi boca. No volverá a mí sin resultados, sino que ciertamente hará aquello en que me he deleitado, y tendrá éxito seguro en aquello para lo cual la he enviado.” – Isaías 55: 11.

Dios siempre cumple sus propósitos. Esto es algo para tener en cuenta.

¿Será posible que un día para Dios sea algo diferente que veinticuatro horas?

“8 Sin embargo, no vayan a dejar que este hecho en particular se les escape, amados, que un día es para con Jehová como mil años, y mil años como un día.” – 2 Pedro 3:8.

Interesante, Adán no llegó a vivir mil años. ¿Será que la Creación le llevó a Dios seis mil años? ¿Por qué Dios dejó que Adán viviera algo más de ochocientos años después de su condena?  

La última pregunta tiene respuesta, en Génesis se registra el mandato de Dios a la primera pareja humana: “28 Además, los bendijo Dios y les dijo Dios: «Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla […]»” – Génesis 1: 28.

Isaías 55:11 enuncia que la palabra de  Dios se cumple siempre. Como este propósito todavía no se había realizado, Jehová le dio tiempo a la primera pareja humana para que cumplieran con lo que él había designado. Este fue un acto amoroso hacia nosotros, la prole de Adán. Si bien la condena tardó en concretarse en los hechos, Adán estaba muerto en vida, porque la palabra de Dios es inexorable. De esta forma, como fuimos concebidos con material muerto, heredamos la enfermedad, la vejez y la muerte. Pero la Biblia dice: “Mejor perro vivo que león muerto” (Eclesiastés 9: 4). El amor de Dios, además, proveyó el sacrificio de su Cristo para rescatar a la humanidad y restaurar todas las cosas.

La primera pregunta exige algo más de investigación. Es razonable pensar que todos los días creativos duren lo mismo. Cuando Dios creó a Eva, cesó su trabajo y entró en un período de descanso, que hoy está en curso. Ese período sabático divino actualmente tiene unos seis mil años y todavía falta el reinado milenario de Cristo sobre la tierra. Entonces, ¿el acondicionamiento de la tierra para el advenimiento del hombre llevó 42 mil años?

Salmos 90: 4 dice: 

“Porque mil años son a tus ojos solo como el día de ayer cuando ha pasado,

y como una vigilia durante la noche.”

 

¿Qué es una vigilia? Una vigilia o una guardia era un período en el que un centinela custodiaba un sector de un campamento o de una ciudad amurallada. Los judíos dividían el día y la noche en doce horas iguales cada uno. El día y la noche duran lo mismo solamente en los equinoccios. Durante el verano el día es más largo que la noche y en invierno ocurre lo opuesto. La guardia de una noche se dividía en tres relevos o vigilias, por lo que una de ellas duraba algo así como tres horas, dependiendo de la época en que se hiciera.

La idea que transmite la Biblia es que Dios, que es un ser eterno, considera a mil años como un día o como tres horas. Lo que para nosotros es un tiempo largo, para él consiste en algo como una guardia en la noche. Es razonable pensar que todos los días deben durar lo mismo, no lo niego, pero también debería pasar esto con las horas y los judíos tenían una convención de medir la noche en doce horas, no importa el tiempo que transcurriera. Que esta noche su doceava parte tenga una duración y dentro de dos meses sea otra, no es irracional, es cuestión de acuerdo. Quizás, en lugar de día, debiera haber dicho “etapa”, pero habría que ver si etapa estaba en el léxico de un pueblo pastoril de hace más de tres mil años y, en todo caso, si era de uso común entre ellos.

Como se puede ver, el relato de Génesis no es un mito, ni una fábula, ni una mentira. Es una explicación sencilla y no científica de algo que aconteció y que, en definitiva, muestra el amor con que Dios preparó todo en vista a nuestra aparición en escena, por designio de Él.