viernes, 7 de agosto de 2020

Amor y equilibrio



- Está bien que nos conozcamos y que nos ayudemos, pero siempre guardando una distancia; debemos ser prudentes, porque el corazón es traicionero y desesperado.

- Yo creo que la distancia prudencial puede ser una alternativa cuando no se tiene un amor pleno por el otro, pero la relación es tibia, se queda a mitad de camino. El amor, de cualquier clase, protege a quien lo tiene y al objeto de ese amor, porque no se hace mal al que amas.

- Tú eres muy sentimental y eso no es bueno. Si te dejas llevar por el corazón puedes hacer mucho daño a otro y a ti mismo. Como dije: el corazón es traicionero, es un principio bíblico. Si pensamos como Jehová nos va mejor.

- No estoy muy seguro de que sea un principio bíblico.

- ¿Cómo me dices eso? No eres un principiante que no entiende nada. Hace años que estudias y parece que reflexionas, no es digno de ti.

- No creo que sea un principio, porque limita el amor y eso sí que no es bueno.

- El amor cristiano es basado en principios, no en sentimentalismo. Un amor basado en el corazón es peligroso.

- La Biblia dice otra cosa.

- ¿Qué dices que dice la Biblia?

- Por favor, busca Primera de Pedro 1: 22. ¿Puedes leer lo que dice, si deseas?

- “Ahora que ustedes se han purificado por su obediencia a la verdad y eso ha tenido como resultado un cariño fraternal sin hipocresía, ámense unos a otros intensamente desde el corazón.”

- ¿Cómo dice que debemos amarnos?

- Intensamente desde el corazón.

- ¿Entonces?

- Estoy confundido, no termino de comprender. ¿Por qué dices que el principio bíblico que afirma que el corazón es traicionero limita el amor?

- Busca, por favor, Primera de Juan 4: 18.

- “No hay temor en el amor, sino que el amor perfecto echa fuera el temor, porque el temor nos limita. En realidad, el que tiene temor no ha sido hecho perfecto en el amor.”

Pero esto se refiere a Jehová, al amor que sentimos por él. El versículo 19 dice: “Nosotros amamos porque él nos amó primero.” Se refiere a que podemos amar plenamente a Dios solo cuando tenemos una conciencia sin culpa frente a Dios.

- Lo que dices es correcto. En principio toda esa sección del texto aplica a la relación con Jehová, pero también vale para cualquier relación. Si tienes temor del mal que nos pueda hacer la perfidia de nuestros corazones, ¿no limita eso tu amor? Tampoco hay que olvidar el versículo 20: “Porque el que no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve.” Si tienes un amor limitado por tu hermano o hermana, ¿cómo puedes tener un amor pleno por Jehová?

- Sí, pudiera ser así. Pero podemos hacer y hacernos daño…

- Sí, recuerdo a El Principito, que dice: “Cuando se crean lazos se corre el riesgo de llorar”.

- No leí ese libro. A mí me extraña y me perturba esa costumbre tuya de mezclar lo bíblico con lo seglar, pareces Cambalache, “ves llorar la Biblia junto a un calefón”.

- La Biblia es mi primer libro y El Principito es el segundo. Ya que estamos, no es la Biblia junto a un calefón, aunque todos lo cantan así desde hace mucho tiempo. Tania, la mujer de Discépolo, decía: “ves llorar la Biblia junto a un acordeón”. En el tiempo en que fue escrito el tango un calefón era un artículo importado raro y muy caro en Buenos Aires. Solo los que eran muy ricos podían tener uno. Cambalache es una casa de empeño o de compra-venta de usados, donde la gente con apremios económicos lleva un objeto a cambio de un dinero prestado a plazo o por una venta en la que lo cede a partir de ese momento. No era de esperar que los ricos del lugar tuvieran apremios económicos y tampoco que una persona no rica poseyera uno, como para poder venderlo si necesitaba dinero. Además, Tania vivía con el autor del tango, uno supone que no es algo que le contaron, sino que ella lo vio nacer. Pero no importa. Yo uso todo lo que me viene bien y a mano para hablar de Dios y su Palabra, aunque la Biblia está primera y lejos de cualquier otra cosa.

Volvamos al tema. Hay una gran diferencia entre querer y amar. Querer es para uno y amar es para el otro. El que quiere reclama, “se sirve de”; el que ama se da, “sirve a”. La mayoría de la gente quiere. El que ama busca el bien del otro, aun a costa de su propio bien. Si nos cuidamos de amar en vez de querer, los riesgos disminuyen. Hay que dirigir el corazón como un timonel a un barco. Después de que el amor “prende”, es más fácil. “El amor no obra mal al prójimo”

- Estás citando Romanos 13: 8-10, lo sé de memoria: «No le deban nada a nadie excepto amarse unos a otros, porque el que ama a su prójimo ha cumplido la ley. Porque los mandamientos –“no cometas adulterio, no asesines, no robes, no codicies” y cualquier otro mandamiento que haya- se  resumen en estas palabras: “Ama a tu prójimo como te amas a ti mismo”. El amor no le hace nada malo al prójimo. Por lo tanto, el amor es el cumplimiento de la ley.» Pero somos pecadores, hacemos mal a otros y a nosotros mismos.

- ¿Por qué pecamos?

- Porque somos imperfectos, porque heredamos el pecado de Adán y eso nos hace pecadores.

- Yo no estoy de acuerdo con eso que dices, pero no voy a contestarte ahora, sino más adelante. Antes quiero que veamos otras cosas.

¿Cuál es el principal mandamiento de la ley?

- Según Mateo 22: 37: «Él le contestó: “‘Ama a Jehová tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente’. […]”»

- ¿Amas a Jehová? ¿Te dedicaste a él?

- Sí, lo amo y me dediqué a él.

- ¿Con qué corazón amas y te dedicaste a Jehová?

- Con el único que tengo, con mi corazón.

- ¿Con el corazón traicionero y desesperado que menciona Jeremías?

- Sí, no tengo otro.

- Así es, no tienes otro. Pero a Él lo amas y tratas con todas tus fuerzas de no fallarle, ¿no es verdad?

- Sí, Dios sabe cuánto lucho por no fallarle.

- ¿No puedes hacer lo mismo con tus hermanos y hermanas? Se nos enseña que debemos leer la Biblia con constancia y meditación para llegar a conocer a Jehová, porque no se puede amar a lo que no se conoce. Pero, si por temor a pecar nos ponemos límites en nuestro acercamiento con nuestros congéneres, si nos retraemos de conocerles  profundamente, ¿cómo llegar a amarlos, si no los conocemos? ¿No pendía toda la ley de amar a Dios y al prójimo? No estamos bajo ley, pero Jesús nos dejó un nuevo mandamiento: amar al prójimo más que a uno mismo, hasta dar la vida por él. ¿Es posible dar la vida por quien casi no se conoce? ¿Cuánto sabes de mí?

- De ti sé bastante, diría que te conozco bien.

- Me conoces porque tengo por costumbre abrirle mi corazón a todos los que me dejan y no oculto lo que soy, me muestro como soy. Por supuesto tengo cosas muy íntimas que unos pocos saben, pero no vendo simulacros.

- ¿Qué sé yo de ti?

- No tanto como yo sé de ti, lo confieso.

- En primer lugar, entonces, como citaste de Romanos 13: 8-10, depende del amor que le tengamos. Y si no se puede amar sin conocer al objeto de tu amor, ¿hacemos bien en retraer, restringir o limitar nuestra relación sentimental con los hermanos por temor a que nuestros corazones nos traicionen?

- Quizás no hagamos bien, pero también nuestra imperfección nos hace pecar y eso puede hacer mucho daño.

- Nuestra imperfección no nos hace pecar, ya te lo voy a explicar, pero todavía tenemos que ver algunas cosas.
Todos sabemos que si Adán hubiese muerto en un día de 24 horas, no habría descendencia sobre la tierra. Cuando Adán pecó todavía no había tenido hijos. La humanidad estaba potencialmente “en los lomos de Adán”. Pero fuimos hijos de un muerto, porque Dios lo había condenado y su palabra se cumple siempre. Todo lo que había en Adán, incluida su simiente, estaba muerto, con una condena divina ineludible. Fuimos hechos con materia muerta. Nacimos con la misma condena que tenía el material con el que estamos hechos. Por eso la imperfección, la decadencia, la enfermedad y la muerte. La misericordia de Dios ideó un plan maestro para que fuéramos rescatados de esa muerte.
La paga del pecado es muerte, es cierto. Pero aun si no pecáramos moriríamos de todas formas, porque nacemos con la muerte encima. De no ser por el rescate, ese sería nuestro fin.
Hay un principio bíblico en lo que narra el Evangelio según Lucas, 7: 47.

- Es cuando Jesús come en la casa de un fariseo y a sus pies se postra una mujer pecadora… sí lo recuerdo, pero déjame buscar el texto: “Por eso te digo que los pecados de ella, aunque son muchos, quedan perdonados, porque amó mucho. Pero, a quien se le perdona poco, ese ama poco.”
Es notable, parece que a Jehová le parece más importante que amemos a que nuestra conducta sea perfecta. Hace poco estudiamos cómo perdonó a David. Éste tendría que haber muerto apedreado por su gran pecado, tal hubiese sido el veredicto de un jurado humano, y por la ley que Jehová Dios les había dado. A tal punto es cierto esto, que Jehová tuvo que tomar el juicio en sus manos para que eso no ocurriera. Castigó a la pareja, pero con una misericordia mayúscula que les dio la oportunidad de estar vivos en el reino. Jehová no debe haber olvidado el amor intenso que siempre le manifestó David. Por ejemplo, cuando siendo un muchacho salió a enfrentar a un gigante de tres metros con armadura y entrenamiento militar solo con una honda y un amor y una fe enormes.

- Es así, a Jehová le parece más necesario el amor que la conducta perfecta. Porque el amor es el cumplimiento de la ley, si amáramos con plenitud el pecado desaparecería.

- Dijiste que me explicarías por qué pecamos. Yo digo (y todos los que conozco dicen) que es porque somos imperfectos, pero tú dices que no. Te escucho.

- Bien, comienzo con algunas preguntas: ¿Cómo hizo Dios a Adán, lo creó imperfecto?
¿Y al querubín que era un ángel de luz? ¿Y a la tercera parte de las estrellas del cielo?

- Los hizo perfectos, Dios no tiene hijos imperfectos. Tanto Adán como los ángeles fueron hechos perfectos, cada uno como tal, sin defectos.

- ¿Cuándo dejó de ser perfecto Adán?

- Ni bien pecó, una vez efectuado el pecado.

- Cuando dejó de ser perfecto vino a ser imperfecto, no antes. Después, inmediatamente después de que hubo pecado. Por ello, la imperfección no puede ser causa de pecado, pues la causa no puede ser posterior al efecto. Si la imperfección no es causa del pecado, ¿por qué pecó Adán?

- ¿Por qué no amó a Jehová?

- Sí, por falta de amor, por eso a Jehová le importa más que lo amemos. Lo mismo pasó con el querubín y los otros ángeles que lo siguieron en su rebelión, no amaron a Dios, pero ellos no tienen rescate.

- Entonces, nuestro corazón traicionero obra mal si en él no hay amor o hay, pero es insuficiente. Si amamos al que tenemos en frente, no le hacemos daño, a menos que sea por ignorancia o torpeza.

- Si ignoramos que algo puede dañar a nuestro hermano es porque no le dedicamos suficiente tiempo a conocerlo, que es lo mismo que decir: dedicarle la vida nuestra que transcurre en ese tiempo. Invertir tiempo en alguien o en algo hace que creemos lazos cada vez más profundos y que sepamos más de lo que es objeto de nuestra atención.

- Entonces, ¿es esencial que nos esforcemos en amar a todos los que tengamos cerca?

- En la Primera Carta de Juan, capítulo 4, versículos  8 y 16, dice que Dios es amor. No dice que tiene amor, es amor, la personificación del amor. Génesis 1:27 dice que Dios creó el hombre a su semejanza. Por lo tanto, el hombre debería ser amor como Dios, por supuesto, a escala humana. Ya sabemos que el que ama plenamente a Dios y al prójimo no peca, el amor se lo impide. El amor es o no es, se aprende, pero no se adquiere. Lo tienes o no. ¿Por qué Adán no amó a Dios lo suficiente como para confiar en él y no pecar? No lo sé. Era perfecto, no tuvo el suficiente amor hacia Jehová y pecó.
Decimos que somos testigos de Jehová y entonces deberíamos ser testigos del amor y reflejar lo mejor posible el amor de Dios en los demás. Como en 1 Pe 1: 22, amar con todo el corazón para ser como nuestro Padre. No hace falta ser perfecto para tener amor. Y la perfección, como vimos con Adán, no es garantía. Uno puede hacer mal siendo perfecto, porque eso es lo que termina ocurriendo si uno no ama -como mínimo- al otro como a uno mismo.

- ¿Cómo hacemos para amar sin tener que pedir perdón?

- Nacemos con la necesidad de ser amados y con la capacidad de amar. Pero a amar se aprende. Los primeros ejemplos de amor son nuestros padres. A medida que vamos adquiriendo un lenguaje y entendiendo cosas más sutiles, podemos aprender del amor de Dios y de su Hijo Unigénito. “Saltar” a dos modelos más sublimes que nuestros padres biológicos. Como aprendiste a caminar y a andar en bicicleta, el aprendizaje del amor no está exento de caídas y rasguños. Pero estamos viviendo todavía en el día de buena voluntad de Dios, podemos pedir perdón y levantarnos. Si caemos en el día del juicio no habrá esa posibilidad. Es fundamental, vital, que aprendamos a amar. Un amor “con Mertiolate” no sirve: todo o nada, cuanto más, mejor.

- Si tuvieses que definir el cristianismo con un mínimo de palabras, ¿qué dirías?

- Como cuando aprendes a caminar, a andar en patines o en bicicleta, dos palabras: Amor y equilibrio.




domingo, 21 de junio de 2020

¿Querer es lo mismo que amar?


Querer... se quiere lo que es beneficioso para uno, lo que contribuye a nuestro interés, lo que es deseado o apetecido, lo que cumple o hace plausible que se cumpla nuestra voluntad. Se puede querer por capricho, por interés, por egoísmo. Podemos querer a otro ser porque nos hace feliz su compañía, nos hace bien hacerle bien, porque nos confiere importancia.

El amor es, en cambio, mucho más profundo y desinteresado; no necesita un soporte emocional, no es menester sentirlo como una emoción para practicarlo. Es más, no hace falta vivirlo con una pareja para conocerlo.

Se ha escrito mucho acerca del amor, pero no hay mejor registro en la tierra que la Palabra de Dios, la Biblia, que al respecto dice:

"Dios es amor" (1º Carta de Juan 4: 8) y...

"En esto consiste el amor; no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados." "Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros." (1º Juan 4:10-11)

Así es, Dios nos amó primero. El sacrificio del Hijo de Dios por todos nosotros, los pecadores es la más grande manifestación de amor que pueda concebirse. Cualquiera que reconozca eso no puede decir que no ha conocido el amor. Es un amor que obliga a uno a amar a quien actuó tan altruistamente y sin reconvenir, y extender ese amor a todos.

¿En qué consiste ese amor, qué es amar? La Biblia también responde:

"Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe."

"Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy."

"Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve."

"El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad."

"Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta." "El amor nunca deja de ser". (1º Corintios 13:1-8)

"Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento de la ley?"

"Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente."

"Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo [Lev.19:18] como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas." (Mateo 22:35-40)

"Porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley."

"Porque no adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo." (Romanos 13:8-9)

"Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros, como yo os he amado, (...)". (Juan 13:34)

"Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado."

"Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos," (Juan 15:12-13, Reina-Valera, 1968)

El amor consiste, entonces, en el renunciamiento a uno mismo, en la firme voluntad de dar antes que recibir. El altruismo y la empatía son sus dos pilares: pensar en el bien ajeno antes que en el propio y colocarse en el lugar de otro. Y si la ley dada a Moisés se cumplía con solamente amar al otro como a uno mismo, el Maestro nos dio el ejemplo de un amor mucho mayor: el amar a otros más que a uno mismo, hasta dar la propia vida en beneficio de otros.

Amar es más que querer. Si no lo cree así, ¿por qué dijo entonces esto Jesús?:

"No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra, y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, vé con él dos."

"Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses. Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced el bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? , y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?"

"Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto." (Mateo 5:39-48)

Es evidente que Jesús no sentía el amor como una emoción ante un enemigo. Nadie que esté en su sano juicio goza al recibir una bofetada ni puede querer recibirla. No, pero el amor basado en principios cubre una multitud de faltas.

Tanto el judío como el cristiano tienen el mandato de odiar lo malo (Salmos 97:10; Amós 5:15; Proverbios 8:13; Romanos 12:9) pero al cristiano se le pide que no odie a quien hace el mal (Judas 23); el cristiano debe tener siempre presente que Cristo murió por todos, incluso los inicuos; quitarle valor a una persona es restarle valor a Quien murió por él. El juicio corresponde a Dios a través de su Cristo.

Por no comprender la diferencia entre querer y amar muchos sufren en el mundo. En nuestra imperfección, los hombres esperamos recibir de otros antes que dar de nosotros. Cristo enseñó que hay más felicidad en dar que en recibir y esto es una fuente inmensa de felicidad al alcance de cualquiera. Piense: ¿quién que recibe amor inmerecido no devolverá el duplo? ¿Puede alguien no sentirse obligado con alguien que no busca más que el bien ajeno? Nueve de cada diez lo harán, y en quien no espera nada de otros, cualquier cosa recibida será buena, colmará la medida. Si espera mucho de otro, quizás no reciba lo esperado, con la consiguiente frustración. Dando se tiene más que pidiendo.

Como consecuencia de no considerar lo expuesto más arriba, actualmente hay una crisis en la relación de pareja. Nos casamos queriendo y no amando. Queremos al otro porque algo que posee, material o espiritual, nos hace falta. Empezamos pidiendo, esperando; lo que es un mal comienzo. Por eso hay tantas separaciones.

En toda actividad humana es similar. Si el hombre pensara en la mujer antes que en sí, ¿habría tantos embarazos no deseados? Si la mujer pensara antes en su hijo que en su conveniencia, ¿se registrarían en el mundo más abortos por año que todas las víctimas de la Segunda Guerra Mundial? Si los hombres amaran a sus semejantes, ¿existiría la pobreza? En un mundo capaz de alimentar a 40 mil millones de personas, ¿sufriría hambre alguno de los 7.200 millones que hoy viven sobre él?

Para responder, basta con citar un excelente pensamiento de Pitterbarg: "Si no se ama, no se puede juzgar. Nuestro clamor por justicia encubre un amor insuficiente."

Busque en su Biblia las siguientes citas: Romanos 5:8; 1 Juan 4:19; Juan 3:16-17; 1 Juan 3:16-17; 1 Juan 4:16.

Somos humanos imperfectos, amar de esta forma es difícil pero no imposible. Para no pecar no hace falta perfección, sino amor. Piense que Adán pecó siendo perfecto, no fue por imperfección pero sí por falta de amor a Dios.



La firma de Dios





https://www.youtube.com/watch?v=CJpGz_W-96g


El gatito está soñando. La madre capta su inquietud y lo consuela.

https://www.youtube.com/watch?v=_rH0hc69It8

La tigresa perdió a sus cachorros y entró en una depresión severa. Las autoridades del zoológico decidieron llevarle una camada de huérfanos. Podría explicarse su conducta por la presencia de altos niveles de oxitocina, sustancia que favorece los vínculos. Esto es natural en una hembra que parió.

https://www.youtube.com/watch?v=9LD0ciIgrlU

Pero este chimpancé no es adulto. ¿Por qué hace esto?

¿Hace falta escribir algo? Dios es amor (1ª de Juan 4: 8). Sus creaciones, aún en este mundo maldito por la rebelión, llevan su firma.

Una balanza de dos platos


La hermandad, la amistad, el amor y el pecado.
El mecanismo de acción.




Los griegos distinguían cinco tipos diferentes de amor: el amor hospitalario, o xenia, que se daba a los peregrinos y a los nómades; el amor por los hijos o storge; el amor sexual o erótico;  el amor filial, por los amigos, y el amor por principios, el agape, el más sublime de todos. Cada uno tenía una palabra diferente que lo identificaba.

Pero el amor es uno solo. La distinción que hicieron los griegos es en cuanto al entendimiento que hace quien escucha una expresión nuestra acerca de un amor particular. Por ejemplo: yo tengo dos hijos varones. Mi esposa y yo perdimos un tercer hijo que no sabemos qué sexo tenía. Fue muy temprano y salió en pedacitos. De haber nacido, hoy tendría unos treinta y cinco años y, si hubiera sido mujer, se llamaría, casi seguramente, Vanina. En español, podría decirle a alguien que no supiera mucho de mí: “Amo a Vanina”. Ese alguien podría preguntarme: “¿Quién es Vanina?” o “¿De qué manera amas a Vanina?”. Y yo le respondería: “Vanina es mi hija”. Entonces, quien me esté escuchando sabrá inmediatamente qué clase de sentimiento y relación tengo con ella, suponiendo que soy un hombre sano; porque si sintiera alguna atracción erótica hacia mi hija no sería un hombre mentalmente sano. Si hablara de una amiga y dijera: “Amo a Fulana”, ante la misma pregunta podría responder: “Fulana es una hermana por elección, como si nos hubiera parido una misma mujer” o: “Somos amigos entrañables”.  En el caso de los griegos, éstos usaban palabras diferentes para cada caso en particular; de manera que se ahorraban muchas preguntas. Pero el amor es uno solo. Y como busca siempre el bien ajeno, aunque es uno, la manera en que se expresa y lo que es bueno hacer o dejar de hacer depende de quién sea el objeto de nuestro amor y de las circunstancias.

Según 1ª de Juan 4:8 y 4: 16, Dios es la personificación del amor y es también  “un solo Jehová”; es único, una sola persona (Deuteronomio 6: 4). Es un Dios de amor, justicia, orden y rectitud. Él es siempre el mismo y trata a todos de la misma manera. En Él no existe la variación del giro de la sombra, como dicen las Escrituras (Santiago 1: 17). Desde el momento que hay un solo Dios y es la personificación del amor, es forzoso que haya un único amor, pero que puede manifestarse o actuar de diferentes maneras.


Jehová es un espíritu y no tiene sexo, no puede sentir un amor erótico,  pero tiene hijos; desgraciada e inmerecidamente, tiene enemigos; tiene amigos a los que ama con profundos sentimientos y a otros los ama por principios, no sentimentalmente. Tampoco hay peregrinos para Dios. De todas formas, hace salir su Sol sobre justos y pecadores, les permite vivir y hace que haya alimento para todos. ¿No enseñó Jesús que amáramos a los que nos persiguen para que fuéramos perfectos como el Padre? (Mateo 5: 43-45) Además, fue Él el que, cuando nos creó, nos hizo a su imagen y semejanza y puso en nosotros la capacidad de amar y la necesidad de recibir amor. Nuestro amor es reflejo del Amor de Dios.

Muchos piensan y enuncian que la imperfección hace que pequemos y nos esclaviza al pecado. Pero esto no es del todo cierto. Nacer imperfectos facilita el que sigamos pecando; pero la imperfección no es la que causa el pecado, la causa es otra.


Adán, antes de pecar, era un hombre perfecto. ¿Cuándo comenzó a ser imperfecto? Una vez que hubo pecado, cuando concretó su pecado. Una vez más: antes de concretar la acción pecaminosa que lo sumergió en la imperfección y en la degradación, era perfecto. La imperfección no pudo ser la causa de su pecado; fue una consecuencia de su mal proceder.

Entonces, ¿qué originó su pecado fatal para él y para nosotros? La falta de amor. No amó a Dios como era necesario que lo hiciera y esa falta de amor hizo que no lo tomara en cuenta, que actuara por las suyas. Satanás también era un querubín ungido creado por Dios, perfecto, completo. Pecó por falta de amor, no por imperfección. Lo mismo para la tercera parte de las estrellas del cielo que lo siguieron después en su rebelión.

No es necesario que esperemos a alcanzar la perfección para no pecar contra el prójimo; bastaría con que lo amáramos. Si bien la imperfección nos juega en contra y hace eso más difícil, no es acumulando reglas y restricciones como vamos a lograr evitar el pecado; tampoco aislándonos o escondiendo la cabeza bajo tierra como el avestruz. No desarrollar el amor, poner límites y distancias, como un mecanismo de defensa ante nuestra imperfección y con el fin de evitar conductas indebidas, solo hace que se retrase el mal. (El que se aísla busca su propio deseo egoísta, o termina buscándolo – Proverbios 18:1. La soledad no conduce a nada bueno. – Génesis 2: 18) Únicamente amando con todo el corazón (1ª de Pedro 1: 22) al otro es como podemos disminuir o eliminar los dos pilares sobre los que se afirma el pecado: egoísmo y orgullo, los motores de las conductas inicuas.

Ley y Nuevo Pacto. Cómo deberían funcionar.


En principio, voy a tratar de explicar ciertos mecanismos acerca de cómo pueden funcionar la Ley y el Nuevo Pacto. Veamos primero los mecanismos y luego consideraremos cómo aplican en cada caso. Esto no está escrito explícitamente en la Biblia,  pero será de fácil aceptación.

La palabra inicuo está formada por dos raíces latinas: la primera, es una partícula negativa; la segunda, tiene por raíz a la palabra latina “equus”, que significa igual. Literalmente, significa “no igual”, “desparejo”. Suele aplicarse a los terrenos escabrosos, difíciles de transitar; lo contrario al llano. También al trato no igualitario, injusto.

Hay otro principio, no conocido popularmente, que recibe el nombre de “principio de Curie”. El principio dice que para que se produzca cualquier fenómeno debe existir una asimetría previa. En un medio completamente homogéneo e isótropo no puede ocurrir nada. Es la asimetría la que hace posible el fenómeno. Aquí hay una palabra “rara”: isótropo. Significa “que se comporta de la misma manera” en todas sus partes, hacia todas partes, en todas las direcciones. Que se comporta o es de la misma manera sin direcciones privilegiadas. Un ejemplo de asimetría: agua hirviendo y agua fría. Si se las pone en contacto, la más caliente se enfriará, calentando a la más fría. El fenómeno ocurre hasta que las dos masas de agua llegan a la misma temperatura y se detiene allí, porque la simetría no permite que una se caliente enfriando a la otra, si ambas tienen la misma temperatura.

Ahora, pensemos en una balanza de dos platos. Si los dos platos están vacíos, la balanza está en equilibrio y el fiel marca el cero. Ambos platos están en un mismo nivel, a la misma altura respecto de la base de la balanza. Supongamos que ahora tenemos dos frascos de vidrio iguales y llenos con la misma cantidad de agua. Ambos tienen, a la misma altura, un tubito de salida y una válvula que abre o cierra el paso de agua. La salida de cada frasco está acoplada a uno de los extremos de una manguera de látex y las válvulas cerradas. Aunque las válvulas están cerradas, previamente se llenó la manguera de agua. La balanza tiene un mecanismo de arresto, que permite fijar los platos para poner y sacar cosas sin que la balanza oscile. Ponemos un frasco en cada plato y repartimos la manguera uniformemente entre los dos platos. Luego abrimos las llaves de paso y dejamos a esos frascos comunicados por la manguera. El frasco de la izquierda se llama “yo” y el otro “prójimo”. Liberamos la balanza, ¿puede el lector anticipar  qué pasará?

Si hicimos todo cuidadosamente, no pasará nada. Los dos frascos pesan lo mismo y tienen la misma cantidad de agua. La balanza quedará en equilibrio y no habrá flujo de agua de un frasco al otro, porque los niveles son iguales. ¿Y si agregamos dos pesas iguales, una en cada plato? Sucederá lo mismo: la balanza quedará inmóvil y en equilibrio; no habrá pase de agua en ningún sentido.

Ahora agregamos otra pesa de un kilogramo al plato en el que está el frasco “yo”. ¿Qué pasa?

El plato en el que está el frasco “yo” baja y el otro, en el que está “prójimo”, sube. Como las válvulas están abiertas, pasa agua de “prójimo” a “yo”. El frasco “yo” se llena más, hasta podría vaciar el otro.

Ahora bien, ¿qué significa todo esto? El agua que está en cada frasco es algo que tenemos dentro de nosotros, lo que sea. El peso de las pesas simboliza la importancia que nos damos a nosotros mismos y al otro; o bien, el amor que tenemos por nosotros mismos y por el otro, mientras que el peso de los frascos significa el valor que tenemos cada uno de nosotros para Dios. Dios nos hizo iguales, no en personalidades, sino en dignidades, los frascos son iguales, y nos llenó en forma equitativa. Inicialmente, la balanza estaba equilibrada. Para Dios todos somos igualmente valiosos.

¿Cómo sigue la interpretación? Cuando pusimos la pesa en el plato “yo”, significó que había más amor propio que por el prójimo; entonces,  la balanza fue desequilibrada, el plato “yo” bajó y el “prójimo” subió. A “prójimo” le sacaron el jugo, lo que había en él fue hacia otro y no porque se lo diera; la situación fue forzada para que “prójimo” se vaciara en “yo” y quedara seco o pobre de contenido. A “prójimo” le fue robado lo que había en él, fue usado. “Yo” tuvo un amor inicuo, injusto, desparejo, no igualitario, desequilibrado hacia el semejante, egoísta. No le importó y le hizo daño; lo vació, pudo pecar contra él; ser injusto (o inicuo, no equitativo) con prójimo.


¿Qué sucedía cuando no había una pesa extra? Nada pasaba. Simbólicamente “yo” no le hacía daño a “prójimo” y viceversa. Esta es la Ley. La Ley tenía un primer mandamiento ineludible, excluyente, que era amar a Dios. Después había un mandamiento con promesa: “Honra a tu padre y a tu madre para que te vaya bien”. Los demás mandamientos son precedidos o encabezados  por la palabra “no”: “No matarás, no codiciarás, no darás falso testimonio, no fornicarás”. La Ley es pasiva; refleja el “no hagas a otros lo que NO te gusta que te hagan a ti”. Es como se dijo: No pasa nada, no le hace daño al otro. ¿Y todo cómo, de qué manera? Amando a Dios con toda tu alma y al prójimo como a ti mismoEs un plan de mínima: si ama al otro como a sí mismo, no le hará ningún daño. Si ama a Dios amará su ley y la cumplirá en tanto ame al prójimo tanto como a sí mismo.

¿Qué es o qué significa si ponemos la pesa en el plato “prójimo”? Quiere decir que “yo” ama a “prójimo” más que a sí mismo. Entonces, la balanza baja del lado “prójimo” y de “yo” sale lo que tiene para  el semejante. Y no es porque el prójimo se lo saque. Así como no podía evitar que le extrajera el jugo, ahora tampoco puede parar el flujo de líquido -de buenas acciones- hacia él. Los dos fueron actos voluntarios de “yo”; uno para perjudicar al prójimo y el otro para hacerle el bien. Si  ama al prójimo más que a sí mismo no puede pecar contra él y, no solo eso, quiere hacer algo por él.
¡Es el nuevo mandamiento de Jesús! (Juan 13: 34-35; Juan 15: 12-13) Es la Ley positiva de hacer al otro lo que nos gusta que nos hagan. (Mateo 7: 12)


Uno en el otro.

Los gatos domésticos, suelen frotarse contra otro. Es una manera de marcarlo con su olor; una manera de hacerlo suyo. Pero también recibe sobre sí el olor del otro, de forma que ambos comparten olores y se sienten próximos. Esto recuerda a la costumbre del “hermano de sangre” de cierta tribu de nativos norteamericanos. Alguna película vieja de Hollywood tiene una escena al respecto: un indio cortaba ligeramente su pulgar y el del otro, o sus muñecas, las juntaban y uno decía: “Ahora ser hermanos de sangre”. Sellaban, así, un vínculo muy estrecho.

Nosotros no solamente sentimos el amor, sino que podemos ser conscientes y hablar del tema, escribir una poesía o una prosa, dar una conferencia, recordar sin un estímulo externo. También mezclamos algo más que olores; compartimos intangibles, cosas invisibles, inodoras. Dar nuestro tiempo y atención a otro es dejar en él una parte de nuestra vida. El tiempo que le dedicamos no vuelve más; lo invertimos en él y excluye cualquier otra experiencia. Mientras una persona se dedica a alguien no puede hacerlo con otra persona, ni tampoco consigo mismo. En espíritu, dejamos sobre el otro nuestro amor y la vida que lo hace posible. No hace falta morir en sacrificio para dar la vida por otro.

Las mujeres vienen equipadas “de fábrica” con el amor abnegado. Piense en su madre. En las noches que no durmió para velar su sueño cuando estaba enfermo o con algún problema grave. En las cosas que resignó para ser madre. En que le puso en primer lugar, antes que ella.

Compartimos experiencias, diálogos, lágrimas, risas, travesuras, disparates, gestos. Dejamos nuestro ser sobre la piel del otro y también dentro de su corazón. De la misma forma el otro  nos deja algo de sí, de manera que somos un poco más el otro y un poco menos nosotros mismos.

El músico argentino Atahualpa Yupanqui decía que un amigo es uno mismo en otra piel. Hermosa imagen.

Como amigos vamos edificando un nosotros sin dejar de ser, del todo, uno y otro.

Amar sin temor.

En este camino de amar para no pecar, el temor es muy perjudicial. La Primera Carta de Juan dice: “18 No hay temor en el amor, sino que el amor perfecto echa fuera el temor, porque el temor ejerce una restricción. En verdad, el que está bajo temor no ha sido perfeccionado en el amor.” (1ª de Juan 4: 18) Si bien el texto se refiere al amor por Jehová, no deja de tener aplicación en cuanto al amor entre seres humanos. Cualquier limitación en el amor que sentimos por el otro hace posible que el amor propio incline el plano de nuestras acciones hacia nosotros mismos, en una actitud egoísta, proclive a la falta.

¿Violar las normas bíblicas?

A veces el amor hace que actuemos de manera que parece violar principios bíblicos. Veamos algunos casos:

Salmos 26: “4 No me he sentado con hombres de falsedad;
ni entro con los que esconden lo que son.
 5 He odiado la congregación de los malhechores,
con los inicuos no me siento.
 6 Lavaré mis manos en la inocencia misma,
y ciertamente marcharé alrededor de tu altar, oh Jehová, […]”

Mateo 11: “16 ¿A quién compararé esta generación? Es semejante a los niñitos sentados en las plazas de mercado, que dan voces a sus compañeros de juego, 17 y dicen: ‘Les tocamos la flauta, pero no danzaron; plañimos, pero no se golpearon en desconsuelo’. 18 Correspondientemente, Juan vino sin comer ni beber, pero dicen: ‘Tiene demonio’; 19 el Hijo del hombre sí vino comiendo y bebiendo, y no obstante dicen: ‘¡Miren! Un hombre glotón y dado a beber vino, amigo de recaudadores de impuestos y pecadores’. De todos modos, la sabiduría queda probada justa por sus obras”.”

Mateo 9: “10 Más tarde, estando él en la casa reclinado a la mesa, ¡mire!, muchos recaudadores de impuestos y pecadores vinieron y empezaron a reclinarse con Jesús y sus discípulos. 11 Pero al ver esto, los fariseos se pusieron a decir a sus discípulos: “¿Por qué come su maestro con los recaudadores de impuestos y pecadores?”. 12 Como [los] oyó, él dijo: “Las personas en salud no necesitan médico, pero los enfermizos sí. 13 Vayan, pues, y aprendan lo que esto significa: ‘Quiero misericordia, y no sacrificio’. Porque no vine a llamar a justos, sino a pecadores”.”

Lucas 7: “36 Ahora bien, uno de los fariseos seguía invitándolo a comer con él. Por consiguiente, él entró en la casa del fariseo y se reclinó a la mesa. 37 Y ¡mira!, una mujer que era conocida en la ciudad como pecadora se enteró de que él estaba reclinado a la mesa en casa del fariseo, y trajo una cajita de alabastro llena de aceite perfumado 38 y, tomando una posición detrás, junto a sus pies, lloró y comenzó a mojarle los pies con sus lágrimas, y se los enjugaba con los cabellos de su cabeza. También, le besaba los pies tiernamente y se los untaba con el aceite perfumado39 Al ver esto, el fariseo que lo había invitado dijo dentro de sí: “Este hombre, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora”. 40 Pero, respondiendo, Jesús le dijo: “Simón, tengo algo que decirte”. Él dijo: “Maestro, ¡dilo!”.

41 “Dos hombres eran deudores a cierto prestamista; el uno le debía quinientos denarios, pero el otro cincuenta. 42 Cuando no tuvieron con qué pagar, él sin reserva perdonó a ambos. Por lo tanto, ¿cuál de ellos le amará más?” 43 Contestando, Simón dijo: “Supongo que será aquel a quien sin reserva le perdonó más”. Él le dijo: “Juzgaste correctamente”. 44 Con eso, se volvió a la mujer y dijo a Simón: “¿Contemplas a esta mujer? Entré en tu casa; no me diste agua para los pies. Pero esta mujer me ha mojado los pies con sus lágrimas y los ha enjugado con sus cabellos. 45 No me diste beso; pero esta mujer, desde la hora que entré, no ha dejado de besarme los pies tiernamente. 46 No me untaste la cabeza con aceite; pero esta mujer me ha untado los pies con aceite perfumado. 47 En virtud de esto, te digo, los pecados de ella, por muchos que sean, son perdonados, porque amó mucho; mas al que se le perdona poco, poco ama”. 48 Entonces le dijo a ella: “Tus pecados son perdonados”. 49 Ante esto, los que estaban reclinados a la mesa con él comenzaron a decir dentro de sí: “¿Quién es este hombre que hasta perdona pecados?”. 50 Pero él dijo a la mujer: “Tu fe te ha salvado; vete en paz”.

«Muchas de las rameras que había en Israel demostraron tener mejor corazón que los líderes religiosos. Estas mujeres, despreciadas por los escribas y fariseos, aceptaron humildemente la predicación de Juan el Bautista, y Jesús las puso como ejemplo para los líderes religiosos cuando dijo: “En verdad les digo que los recaudadores de impuestos y las rameras van delante de ustedes al reino de Dios”. (Mateo 21:31, 32.)» (Perspicacia, Prostituta, página 734)

¿Violó Jesús el principio declarado en el Salmo 26?

Juan 7: 16 Jesús, a su vez, les contestó y dijo: “Lo que yo enseño no es mío, sino que pertenece al que me ha enviado. 17 Si alguien desea hacer la voluntad de Él, conocerá respecto a la enseñanza si es de Dios o si hablo por mí mismo. 18 El que habla por sí mismo busca su propia gloria; pero el que busca la gloria del que lo envió, este es veraz, y no hay injusticia en él. 19 Moisés les dio la Ley, ¿no es verdad? Pero ninguno de ustedes obedece la Ley. ¿Por qué procuran matarme?”. 20 La muchedumbre contestó: “Demonio tienes. ¿Quién procura matarte?”. 21 En respuesta, Jesús les dijo: “Un hecho ejecuté, y todos ustedes están admirados. 22 Por esto Moisés les ha dado la circuncisión —no que sea de Moisés, sino que es de los antepasados— y ustedes circuncidan a un hombre en sábado23 Si un hombre recibe la circuncisión en sábado para que no sea quebrada la ley de Moisés, ¿se encolerizan violentamente contra mí porque hice que un hombre quedara completamente bien de salud en sábado? 24 Dejen de juzgar por la apariencia exterior, pero juzguen con juicio justo”.

Veamos otra cuestión:

Juan 8: “Pero Jesús se fue al monte de los Olivos. 2 Al amanecer, sin embargo, se presentó otra vez en el templo, y todo el pueblo empezó a venir a él, y se sentó y se puso a enseñarles. 3 Entonces los escribas y los fariseos trajeron a una mujer sorprendida en adulterio, y, después de ponerla de pie en medio de ellos, 4 le dijeron a él: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto de cometer adulterio. 5 En la Ley Moisés prescribió que apedreáramos a mujeres de esta clase. Tú, pues, ¿qué dices?”. 6 Por supuesto, decían esto para ponerlo a prueba, a fin de tener algo de qué acusarlo. Pero Jesús se inclinó y empezó a escribir en la tierra con el dedo. 7 Como persistieron en preguntarle, se enderezó y les dijo: “El que de ustedes esté sin pecado sea el primero en tirarle una piedra”. 8 E inclinándose de nuevo, siguió escribiendo en la tierra. 9 Pero los que oyeron esto empezaron a salir, uno a uno, comenzando por los ancianos, y lo dejaron solo, y a la mujer que estaba en medio de ellos. 10 Enderezándose, Jesús le dijo: “Mujer, ¿dónde están? ¿No te condenó nadie?”. 11 Dijo ella: “Nadie, señor”. Jesús dijo: “Tampoco yo te condeno. Vete; desde ahora ya no practiques pecado”.”

¿Incumplió Jesús la Ley?

Las leyes tienen una letra y un espíritu. La letra puede ser cumplida con frialdad maquinal, pero no siempre esta frialdad aplicativa resulta en justicia. Jesús no incumplió la Ley más que en apariencia, superficialmente. (Juan 7: 24) Para atender al espíritu de la Ley hay que llegar a comprender por qué y para qué fue creada.

La Ley fue creada para poner de manifiesto el pecado, para dar un marco moral con el que contener al pueblo de Israel, como un tutor o hayo, hasta que viniera el de las promesas, y para generar una deuda que hiciera posible el rescate de la humanidad perdida.

Para poner de manifiesto el pecado

Romanos 4: 15: “En realidad la Ley produce ira, pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión alguna.” (En Derecho Penal, si no se tipifica un delito, no existe delito)

Romanos 5: “13 Porque hasta la Ley había pecado en el mundo, pero a nadie se imputa pecado cuando no hay ley14 No obstante, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, aun sobre los que no habían pecado a la semejanza de la transgresión de Adán[1], el cual tiene un parecido con el que había de venir.

Romanos 7: 7: “[…] Realmente, yo no habría llegado a conocer el pecado si no hubiera sido por la Ley; y, por ejemplo, no habría conocido la codicia si la Ley no hubiera dicho: “No debes codiciar”.

Romanos 5: 20 Ahora bien, la Ley entró además para que abundara la ofensa. Mas donde abundó el pecado, abundó aún más la bondad inmerecida. 21 ¿Con qué fin? Para que, así como el pecado reinó con la muerte, así mismo también la bondad inmerecida reinara mediante la justicia con vida eterna en mira mediante Jesucristo nuestro Señor.”

Gálatas 3: 21 […] Porque si se hubiera dado una ley capaz de dar vida, la justicia realmente habría sido por medio de ley. 22 Pero la Escritura entregó todas las cosas juntas a la custodia del pecado, para que la promesa que resulta de fe para con Jesucristo se diera a los que ejercen fe.”

Como tutor o hayo.

Gálatas 3: 23 Sin embargo, antes que llegara la fe, estábamos guardados bajo ley, entregados juntos en custodia, esperando la fe que estaba destinada a ser revelada. 24 Por consiguiente, la Ley ha llegado a ser nuestro tutor que nos conduce a Cristo, para que se nos declarara justos debido a fe. 25 Pero ahora que ha llegado la fe, ya no estamos bajo tutor.

Para generar la posibilidad del rescate.

Jesús nació como un hombre perfecto, como un último Adán, y fue puesto bajo ley para que recomprara a sus hermanos.

Gálatas 4: “Ahora bien, digo que mientras el heredero es pequeñuelo en nada difiere del esclavo, aunque sea señor de todas las cosas, 2 sino que está bajo hombres encargados y bajo mayordomos hasta el día señalado de antemano por su padre. 3 Igualmente nosotros también, cuando éramos pequeñuelos, continuábamos esclavizados por las cosas elementales que pertenecen al mundo. 4 Pero cuando llegó el límite cabal del tiempo, Dios envió a su Hijo, que vino a ser procedente de una mujer y que llegó a estar bajo ley, 5 para que librara por compra a [los que se hallaban] bajo ley, para que nosotros, a nuestra vez, recibiéramos la adopción de hijos.”

1ª a los Corintios 15: 45-47: “Así también está escrito: “El primer hombre, Adán, llegó a ser alma viviente”. El último Adán llegó a ser un espíritu dador de vida. 46 No obstante, no es primero lo que es espiritual, sino lo que es físico, después lo que es espiritual. 47 El primer hombre procede de la tierra y es hecho de polvo; el segundo hombre procede del cielo.”


La ley prometía vida a quien la cumpliera a cabalidad.

Romanos 10: 5: “Porque Moisés escribe que el hombre que ha cumplido la justicia de la Ley vivirá por ella.”

Pero condenaba a muerte a quien incumpliera uno solo de sus mandamientos.

Santiago 2: “10 Porque cualquiera que observa toda la Ley, pero da un paso en falso en un solo punto, se ha hecho ofensor respecto de todos ellos. 11 Porque el que dijo: “No debes cometer adulterio”, también dijo: “No debes asesinar”. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero sí asesinas, te has hecho transgresor de ley.”

Ningún humano hijo de Adán podía cumplirla.

1ª de Juan 1: 8: Si hacemos la declaración: “No tenemos pecado”, a nosotros mismos nos estamos extraviando y la verdad no está en nosotros.”

Romanos 5: 12: Por eso, así como por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y la muerte mediante el pecado, y así la muerte se extendió a todos los hombres porque todos habían pecado.”

Romanos 3: 22-23: […] Porque no hay distinción. 23 Porque todos han pecado y no alcanzan a la gloria de Dios,”

Ningún sacrificio era suficiente. Ninguna vida de la prole de Adán  valía tanto como la vida de humano perfecto que perdió Adán. Mucho menos las creaciones inferiores.

Hebreos 10: “Porque, puesto que la Ley tiene una sombra de las buenas cosas por venir, pero no la sustancia misma de las cosas, nunca pueden [los hombres] con los mismos sacrificios que ofrecen continuamente de año en año perfeccionar a los que se acercan. 2 De otro modo, ¿no habrían dejado de ofrecerse los [sacrificios], por cuanto los que rendían servicio sagrado, habiendo sido limpiados una vez para siempre, no tendrían ya ninguna conciencia de pecados? 3 Al contrario, por estos sacrificios se hace recordar los pecados de año en año, 4 porque no es posible que la sangre de toros y de machos cabríos quite los pecados.” (¿Entiende, ahora, lo que significa “ojo por ojo y diente por diente”?) - Puede ver el artículo "Ojo por ojo", del 1° de diciembre de 2015 -

¿Por qué “violó” Jesús mandamientos expresos?

Jesús estaba por darse en sacrificio a favor de la humanidad. Era necesario que el pueblo comprendiera que nadie podía cumplir la ley y alcanzar la vida. Antes bien, las transgresiones, por insignificantes que fueran, condenaban a todos a muerte. ¡Necesitaban y necesitamos un redentor! ¡Era vital que comprendieran eso! ¡Nadie era, ni es, autosuficiente!

Con magistral sabiduría, Jesús les hizo ver que ninguno tenía autoridad moral para ser ejecutor –y mucho menos juez- y que no estaban demasiado lejos de la mujer adúltera.

Además, ya estaban condenados a muerte, todos, la mujer adúltera y los que la llevaron ante Jesús. Desde que nacemos comenzamos a morir. Sin Jesús nadie puede evadir esto. (Aquí aplica la cita de Romanos 5: 14 – que se vertió más arriba) Ellos y los que nacieran en el futuro debían comprender eso.

Pero, verdaderamente, Jesús no violó nada. Cumplió a rajatabla con las normas de Jehová. Cumplió más allá de lo evidente, en espíritu y con verdad. Fue hasta el fondo de lo que la ley significaba, al verdadero propósito, a su espíritu, antes que a la letra fría. Aplicó la ley desde el motivo más profundo que propulsó su creación: el amor.

Adán no había tenido hijos cuando pecó. Toda la humanidad estaba “en sus lomos” y murió con él. Pero Dios quería que los hombres vivieran y que se cumpliera su propósito. (Isaías 55: 11) Jehová proveyó el rescate que lo hiciera posible dentro de Su Justicia. ¡Qué magnífica sabiduría![2]

Si su amor por Jehová, por la justicia y por la inocencia aconseja no sentarse con hombres de falsedad y usted no disfruta de sentarse con pecadores para compartir sus procederes, está cumpliendo con Dios. Pero Dios es amor; hay un cumplimiento mayor.

Con el motivo correcto en su corazón, es lícito sentarse a comer con recaudadores de impuestos y prostitutas:

10 Oh amadores de Jehová, odien lo que es malo.” (Salmos 97: 10)

14 ”’Busquen lo que es bueno, y no lo que es malo, a fin de que sigan viviendo; y que así Jehová el Dios de los ejércitos llegue a estar con ustedes, tal como han dicho ustedes. 15 Odien lo que es malo, y amen lo que es bueno, […]” (Amós 5: 14-15)

“También, continúen mostrando misericordia a algunos que tienen dudas; 23 sálven[los], arrebatándo[los] del fuego. Pero continúen mostrando misericordia a otros, haciéndolo con temor, mientras odian hasta la prenda de vestir interior que ha sido manchada por la carne. “(Judas: 22-23) Más claramente: odiar al pecado, pero no al pecador. La piel del otro marca la frontera entre el odio al pecado y el amor por nuestro semejante.

Con el motivo correcto en su corazón, es posible hacer sin culpa muchas cosas aparentemente desaconsejadas. “El amor no obra mal al prójimo, por lo tanto, el amor es el cumplimiento de la ley” (Vea Romanos 13: 8-10).

Con “la pesa” colocada en el plato correcto, el corazón traicionero y desesperado de Jeremías 17: 9 muere, para dejar paso al “corazón” mejor de Jeremías 31: 33 y de Ezequiel 36: 26. Como la lengua del relato de Esopo[3], el corazón puede ser lo peor y lo mejor de este mundo; depende de qué lado pongamos “la pesa”.


APÉNDICE

Textos citados que no han sido vertidos en este escrito.

8 El que no ama no ha llegado a conocer a Dios, porque Dios es amor. (1 Juan 4: 8)

4 ”Escucha, oh Israel: Jehová nuestro Dios es un solo Jehová. (Deuteronomio 6: 4)

17 Toda dádiva buena y todo don perfecto es de arriba, porque desciende del Padre de las luces [celestes], y con él no hay la variación del giro de la sombra. (Santiago 1: 17)

43 ”Oyeron ustedes que se dijo: ‘Tienes que amar a tu prójimo y odiar a tu enemigo’. 44 Sin embargo, yo les digo: Continúen amando a sus enemigos y orando por los que los persiguen; 45 para que demuestren ser hijos de su Padre que está en los cielos, ya que él hace salir su sol sobre inicuos y buenos y hace llover sobre justos e injustos. (Mateo 5: 43-45)

18 El que se aísla buscará [su propio] anhelo egoísta; contra toda sabiduría práctica estallará. (Proverbios 18: 1)

18 Y Jehová Dios pasó a decir: “No es bueno que el hombre continúe solo. Voy a hacerle una ayudante, como complemento de él”. (Génesis 2: 18)

22 Ahora que ustedes han purificado sus almas por [su] obediencia a la verdad con el cariño fraternal sin hipocresía como resultado, ámense unos a otros intensamente desde el corazón. (1 Pedro 1: 22)

34 Les doy un nuevo mandamiento: que se amen unos a otros; así como yo los he amado, que ustedes también se amen los unos a los otros. 35 En esto todos conocerán que ustedes son mis discípulos, si tienen amor entre sí”. (Juan 13: 34-35)

12 Este es mi mandamiento: que ustedes se amen unos a otros así como yo los he amado a ustedes. 13 Nadie tiene mayor amor que este: que alguien entregue su alma a favor de sus amigos. 14 Ustedes son mis amigos si hacen lo que les mando. 15 Ya no los llamo esclavos, porque el esclavo no sabe lo que hace su amo. Pero los he llamado amigos, porque todas las cosas que he oído de mi Padre se las he dado a conocer a ustedes. (Juan 15: 12-15)

12 ”Por lo tanto, todas las cosas que quieren que los hombres les hagan, también ustedes de igual manera tienen que hacérselas a ellos; esto, de hecho, es lo que significan la Ley y los Profetas. (Mateo 7: 12)

11 así resultará ser mi palabra que sale de mi boca. No volverá a mí sin resultados, sino que ciertamente hará aquello en que me he deleitado, y tendrá éxito seguro en aquello para lo cual la he enviado. (Isaías 55: 11)

8 No deban a nadie ni una sola cosa, salvo el amarse unos a otros; porque el que ama a su semejante ha cumplido [la] ley. 9 Porque el [código]: “No debes cometer adulterio, No debes asesinar, No debes hurtar, No debes codiciar”, y cualquier otro mandamiento que haya, se resume en esta palabra, a saber: “Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo”. 10 El amor no obra mal al prójimo; por lo tanto, el amor es el cumplimiento de la ley. (Romanos 13: 8-10)

9 ”El corazón es más traicionero que cualquier otra cosa, y es desesperado. ¿Quién puede conocerlo? (Jeremías 17: 9)

33 “Porque este es el pacto que celebraré con la casa de Israel después de aquellos días —es la expresión de Jehová—. Ciertamente pondré mi ley dentro de ellos, y en su corazón la escribiré. Y ciertamente llegaré a ser su Dios, y ellos mismos llegarán a ser mi pueblo.” (Jeremías 31: 33)

26 Y ciertamente les daré un corazón nuevo, y un espíritu nuevo pondré dentro de ustedes, y ciertamente quitaré el corazón de piedra de su carne y les daré un corazón de carne. (Ezequiel 36: 26)

Todas las citas bíblicas tomadas de: Traducción del Nuevo Mundo de las Sagradas Escrituras, Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc. International Bible Students Association, Brooklyn, New York, U.S.A.

Es muy saludable leer los textos bíblicos en la misma Biblia. Un texto bíblico copiado no tiene el mismo poder que el mismo dentro del Libro, que es inspirado y funciona como una espada de doble filo. Estas transcripciones están hechas para quienes no tienen el privilegio de poseer una copia propia de la Biblia. – (Busque Hebreos 4: 12-13)

Asimismo, es recomendable que compare con otras traducciones de la Biblia.


[1] Lo resaltado en negrita se usará más adelante para justificar otro punto.
[2] Satanás pensó que ya había ganado, que había hecho que todo hombre renegara de Dios, puesto que todos los hombres estaban en Adán. Pero Jehová dejó nacer a la humanidad retrasando la muerte de Adán y, entonces,  hubo Abel, hubo Job, hubo Moisés y fueron Abrahán, Isaac, Jacob, Isaías, Jeremías, Juan el bautizante, Rut,  Ester, Rebeca y Abigail, entre otros, quienes se encargaron de demostrar que el Ángel rebelde no tenía razón.
[3] En “La zorra y las uvas”, hay un diálogo entre Esopo, que es un esclavo, y su dueño. El señor de Esopo tiene por invitado a un militar, y para convidarlo le pide a Esopo que vaya a buscar al mercado el mejor de los manjares. Lo prueba y pregunta qué es.
Es lengua, y entonces lo vuelve a enviar al mercado para traer, esta vez sí, lo mejor que haya. Vuelve Esopo a traer lengua, y entonces el amo le pregunta por qué trae nuevamente lengua y si lo quiere poner en ridículo, y Esopo contesta: «¿Qué hay mejor que la lengua? La lengua es lo que nos une a todos cuando hablamos. Sin la lengua nada podríamos expresar. La lengua es la clave de la ciencia, el órgano de la verdad y de la razón. Gracias a la lengua se construyen las ciudades, gracias a la lengua decimos nuestro amor, con la lengua se enseña, se persuade, se instruye, se reza, se explica, se canta, se escribe, se demuestra, se afirma. Con la lengua dices madre, querida y Dios; con la lengua decimos sí. La lengua ordena a los ejércitos la victoria. La lengua desgrana los versos de Homero, la lengua crea el mundo de Esquilo, la palabra de Demóstenes. Toda Grecia, desde las columnas del Partenón a las estatuas de Fidias, de los dioses del Olimpo a la gloria sobre Troya, desde la oda del poeta a las enseñanzas del filósofo, toda Grecia fue hecha con la lengua. La lengua de los griegos bellos y claros hablando para la eternidad.»
Lo felicitan a Esopo, y para probar su habilidad lo envían nuevamente al mercado, pero esta vez para traer lo peor que haya. Esopo vuelve nuevamente con lengua. Cuando le preguntan por qué, él contesta: «La lengua es lo peor que hay en el mundo. Es la fuente de todas las intrigas, el principio de todos los procesos, la madre de todas las discusiones. Usan la lengua los malos poetas que nos fatigan en la plaza, usan la lengua los filósofos que no saben pensar. La lengua miente, esconde, tergiversa, blasfema, insulta, se acobarda, mendiga, impreca, babosea, destruye, calumnia, vende, seduce, delata, corrompe. Con la lengua decimos muere, canalla y plebe; con la lengua decimos no. Aquiles expresó su cólera con la lengua, con la lengua tramaba Ulises sus ardides. Grecia va a agitar con la lengua a los pobres cerebros humanos para toda la eternidad. Ahí tienes por qué la lengua es la peor de todas las cosas.»

Hilando fino


Ella: - ¡Cheee! Me debés (me debes) un par de ejemplos más de cosas razonadas.

Yo: (jocosamente) -¡Codiciosa de razonamientos!  ¡Viciosa!

- Adicta.

- ¡Cuidado con la sobredosis!

- ¡Ja, ja! Dale, no te hagas rogar.

- Bien. Suele decirse que Satanás mató a Jesús y pienso que no es del todo cierto, ni del todo falso. Tampoco estoy muy seguro si es enteramente un razonamiento deductivo el que me llevó a esta conclusión. Si lo es, es uno bastante complejo y alguna premisa podría tener origen en una valoración personal, en una opinión, más que en cosas escritas en el Libro. No tengo dudas de la veracidad de la conclusión, pero no soy un experto en lógica y la naturaleza del asunto me excede.

- ¿Cómo que es parcialmente cierto y parcialmente falso?

- Supongamos que este fuera el Paraíso y que todo fuera amor y armonía. Me las ingenio para sembrar el odio y lo hago tan bien que muchos se encienden unos contra otros. Alguien viene y te mata. Yo no te maté, pero también el otro no te hubiese matado si yo no sembraba el odio. Luego, en cierta forma, te maté. Depende de cómo lo mires.

Ella: - ¡Ajá, sí, claro! Intuyo, pienso que bien, a lo que quieres llegar. Veamos: Satanás intentó matar a Jesús desde que nació, pero no pudo. Después intentó que pecara, para que perdiese su perfección y tampoco lo logró. Si lo hubiera logrado, el sacrificio de Jesús no hubiese tenido valor de rescate, porque hubiera tenido menos valor que el hombre perfecto Adán. Jesús debía morir perfecto e injustamente para rescatarnos, porque el cumplimiento cabal de la Ley generaba una deuda para con él, una deuda de vida. Intuyo que quieres decirme que a Satanás no le convenía matar a Jesús si antes no había pecado. Los motivos no los tengo muy claros, todavía.

Yo: - Perfecto, casi lo tienes. Hay un punto de inflexión en la vida de Jesús. ¿Sabes cuál es?

Ella: - Su bautismo. Él no se bautizó para perdón de pecados, porque no tenía ninguno. Tampoco como dedicación a Jehová, porque por ser judío ya estaba dedicado. El se presentó a Dios para aprobación y para un propósito especial.

Yo: - Así fue. Si Satanás lo mataba antes de su presentación para propósito especial  o lograba que pecara, ya no servía para el fin. Pero después del bautismo y de la aprobación de Jehová, si moría inocente se cumplía el propósito por el que Dios lo había enviado.

Ella: - Es evidente que a Satanás no le convenía que Jesús muriera después de bautizado. Tampoco es un tonto como para que no se haya dado cuenta. ¿Quién mató a Jesús y por qué?

Yo: - Hasta el soldado más raso y obtuso sabe que no es bueno caer en el juego del enemigo. Te hace predecible y estás perdido. Como dijiste, Satanás no es un tonto incapaz como para no haberlo pensado. Una vez bautizado –y no pudiendo hacer que pecara- Jesús tendría que haber caminado sobre pétalos de rosas. Nadie debía tocarlo.

Ella: - ¡Y hoy estaría vivo y esperando no sé qué! Hasta podría haber dos humanidades… Pero no fue así. ¿Por qué no sucedió eso?

Yo: - Porque Satanás el Diablo inició una rebelión y fue seguido por rebeldes. Los ángeles que cayeron para seguirlo más o menos están sujetos a él, porque en el Cielo se siguen ciertas reglas de autoridad y poder. Pero los seres humanos son otra cosa. Es más: el mismo Satanás hizo que muchos humanos ni siquiera creyeran en su existencia y la rebelión humana fue por conseguir gobierno propio. A Satanás le pasó lo mismo que al doctor Frankenstein: jugó a ser dios y creó un monstruo que no pudo dominar, que se le volvió en contra y actuó por las suyas, cargado de odio como su mismísimo padre, el Diablo. El Diablo escupió contra el viento y ya sabemos lo que pasa…

Ella: - Notable, sorprendente. O sea, al Inicuo no le convenía matar a Jesús una vez que estuvo en su misión de rescate, pero su propia simiente se encargó de desbaratarle la batalla. En ese sentido podemos decir que no mató a Jesús; pero sí si tomamos en cuenta que la rebelión inicial vino de su fuente. Nadie hubiese muerto en toda la Creación si Satanás se quedaba  en su lugar. Así es un mentiroso y un criminal desde el principio.

Yo: - Este ángel de gran jerarquía, un querubín, generosamente dotado de sobresalientes cualidades, se levantó en contra de un Ser muy grande para él y para cualquiera; “se la creyó” y pensó que tenía todos los cabos atados. Ni siquiera pudo sujetar a sus aliados; sus más pequeños servidores lo sumieron en una derrota vergonzosa, humillante.

Ella: - ¿Y el segundo miembro del par?

Yo: - ¿Sabes que me olvidé? Recuerdo perfectamente que te hablé de dos, pero no recuerdo qué. No tengo una laguna; tengo el Océano Índico.

Ella: - ¿Será que está muy mayor, señor?

Yo: - Piedad, señorita, piedad…

Razonando


Ella: ¿No tienes temor de adelantarte presuntuosamente cuando estudias? Me refiero a que casi todos los hermanos buscan la opinión del esclavo en las publicaciones, pero rarísima vez sacan alguna conclusión que no haya sido publicada.

Yo: No temo, porque me cuido de sacar conclusiones que sean deductivas. El razonamiento deductivo no aporta conocimiento nuevo; la conclusión está implícita en las premisas, es algo que ya sabíamos o que deberíamos saber.

- ¿Podrías explicarme con un ejemplo?

- Sí. Veamos un razonamiento deductivo muy elemental: «Todos los hombres son mortales. Sócrates es hombre, luego, es mortal».  La conclusión, que Sócrates es mortal, está implícita en “todos los hombres son mortales”. Supuesta verdadera esta afirmación universal, una vez verificado que Sócrates es hombre, forzosamente debe ser mortal. Adelantarse presuntuosamente sería, por ejemplo, si yo efectuara algún razonamiento o investigación y concluyera en el día y la hora del Armagedón, del que Jesús dijo que solo el Padre sabía. O también podría ser establecer jurisprudencia o normas sobre asuntos de los que la Biblia no habla, como es el caso de una amistad profunda entre un hombre y una mujer. La Biblia, la Palabra de Dios, no dice nada al respecto, ni a favor, ni en contra. Pontificar sobre eso, no siendo inspirados ni habiendo recibido una revelación, es adelantarse sobre algo en lo que no les fue conferida autoridad. 

- ¿Tienes algún razonamiento sobre asuntos bíblicos, como para ilustrarme más? En cuanto al remate, mejor me hago la burra.

- Sí, burrita. Digo que en el nuevo mundo todo tiene que volver a ser igual que antes de la rebelión. O sea: las aguas que cayeron en el Diluvio tienen que volver arriba, las montañas descender y los polos  descongelarse. Cualquier hermano preguntaría: ¿De qué publicación del esclavo sacó esa afirmación? De ninguna, me parece que no dijeron nada al respecto, pero no hace falta; se deduce de lo que nos enseñaron.

- ¿A ver? ¿A ver? ¿Cómo se deduce?

- Convengamos, primero, en lo que sabemos. Por un lado, el nuevo mundo recibe a veces el nombre de “Recreación”. Dios debe recrear lo que la rebelión del Diablo y de los seres humanos destruyó. Esto que conocemos hoy es lo que quedó de la creación de Dios. ¿Estás de acuerdo?

- Completamente. Sigue.

- Por otro lado, sabemos que Satanás planteó una cuestión moral que no tenía precedente y por la que Dios tuvo que permitir la maldad por un tiempo para que se resolviera esa cuestión inédita. Con hábiles preguntas le sugirió a Eva que Dios era un gobernante egoísta que privaba a sus criaturas de cosas buenas que podían recibir; a la par de que lo trató de mentiroso. ¿De acuerdo?

- Sí, totalmente de acuerdo. ¿Cómo sigues?

- Bien. La Recreación puede ser igual, mejor o peor que la Creación original. ¿Ves otra posibilidad más que estas tres?

- No.

- Entonces: Si Dios hace al nuevo mundo mejor que el que recibieron Adán y Eva, la acusación original del Diablo resultaría cierta. Dios los habría privado egoístamente de algo que podían recibir. Si acaso fuera peor que el mundo en el principio, la acusación del Diablo se volvería cierta en el futuro, cuando ese nuevo mundo peor fuera efectivamente hecho. Para que Dios sea probado justo, la única alternativa posible es que el nuevo mundo sea idéntico al original. Las dádivas de Jehová son perfectas; que equivale a decir que son completas e inmejorables. Dios es generoso y da lo máximo a sus creaciones. Por este razonamiento deductivo no necesito confirmación; su conclusión está implícita y se desprende por necesidad  de lo que el esclavo nos enseñó. Sin embargo, nada puedo decir de cómo lo hará Jehová, no se deduce ni tengo la menor idea. Hasta aquí llega mi capacidad y lo que me es lícito.

- Notable. Nada que objetar. Estoy asombrada; es como descubrir un nuevo continente en un rincón del mundo que creía completamente conocido.

- Razonar y discernir es deseable. Meditar es necesario para madurar espiritualmente. Se dice, pero no es tan fácil hacerlo. Nos pasa a todos. Alguna vez, todos somos tontos y no vemos lo que está delante de nuestras narices.

- Sí, supongo que es así.

- Te doy un ejemplo con respecto a un asunto teocrático. Hace bastante tiempo atrás, en las asambleas se servía comida: las proverbiales pizzas, ricas tortas y hasta hubo choripanes (1). Algunos hermanos se levantaban antes de que terminara el programa para ocupar un lugar más avanzado en la cola de los choripanes, repitiendo con su conducta carnal algo parecido a vender la primogenitura por un plato de frijoles. Cierto superintendente que atendía estas reuniones cristianas calificó el hecho como de “humo a Moloc” y no permitió más que se sirvieran sándwiches de chorizo.

- Me parece bien lo que hizo ese hombre. Hasta después se dejó de servir comida, haciendo que cada familia o individuo llevara lo suyo desde su casa. Ahora las reuniones son más espirituales. Vamos más al contenido que a la “fiestita” gastronómica.

- Yo pienso que parecen más espirituales, pero lo que hizo este hombre fue barrer la tierra debajo de la alfombra.

-¿Por qué dices eso? 

- Porque no aprovechó la oportunidad para hacer algo por esas personas que decididamente no eran espirituales. Ahora no hay tentación y la verdadera naturaleza de algunos hermanos no se pone de manifiesto. Las personas se conocen cuando hay algo que ganar o perder y en los pequeños detalles. No es cristiano el poner trampas para que alguien tropiece. Pero no fue el caso; los chorizos se sirvieron con candidez, sin ningún propósito escondido. Aunque este buen hermano desperdició una oportunidad inmejorable para ayudar a un montón de gente. Supongo que coincidirás conmigo en que los que dejaban el programa antes de su finalización por un sándwich de chorizo tenían su espiritualidad en un entorno de cero, ¿no es cierto?

- Sí, sin discusión.

- Bueno, podrían haber filmado la fila de los que se adelantaron y luego llamar a dos ancianos de cada congregación asistente para que identificaran a los conocidos. Después yo hubiera propuesto encontrar entre los ancianos de cada congregación al más indicado para llegarle al corazón al involucrado en una conducta tan carnal. Algo similar a lo que Jehová hizo con David después de su crimen (2). Buscar que él mismo se condenara de corazón para que obtuviera un arrepentimiento genuino y un progreso espiritual. Porque decirle que está mal no sería indicado; no habría garantía de que dejara de hacer lo incorrecto por arrepentimiento, quizás lo hiciera para evitar el reproche.

- Me está gustando esto de razonar, Carlos. Ahora tengo que irme a un estudio con una hermana, pero, ¿tienes más para otro día?

- Un par más, a lo sumo.

- ¿Un par nada más?

- ¿Qué quieres? Soy Carlitos y un cliente mío me dijo una vez: “Carlitos, sos (eres) un carlitos”. Hago lo que puedo y puedo poco, a lo carlitos.
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(1)  Un choripán es un sándwich con un chacinado (embutido) asado sobre carbón o leños. Consiste en una tripa muy fina rellena de un picadillo de carne vacuna, de cerdo o una mezcla de ambas muy condimentada.
(2)    12 Y Jehová procedió a enviar a Natán a David. Por eso él entró a donde él y le dijo: “Había dos hombres que se hallaban en una ciudad, el uno rico y el otro de escasos recursos. 2 El rico tenía muchísimas ovejas y ganado vacuno; 3 pero el hombre de escasos recursos no tenía más que una cordera, una pequeña, que había comprado. Y estaba conservándola viva, y ella estaba creciendo con él y con sus hijos, todos juntos. De su bocado comía y de su copa bebía, y en su seno yacía, y vino a serle como una hija. 4 Después de un tiempo le vino una visita al hombre rico, pero él evitó tomar algo de sus propias ovejas y de su propio ganado vacuno para aderezárselo al viajero que le había venido. De modo que tomó la corderita del hombre de escasos recursos y la aderezó para el hombre que le había venido”.
5 Ante esto, la cólera de David se enardeció en gran manera contra el hombre, de modo que dijo a Natán: “¡Tan ciertamente como que vive Jehová, el hombre que hizo esto merece morir! 6 Y por la cordera debe dar compensación con cuatro, como consecuencia del hecho de que ha hecho esta cosa, y porque no tuvo compasión”.
7 Entonces Natán dijo a David: “¡Tú mismo eres el hombre! Esto es lo que ha dicho Jehová el Dios de Israel: ‘Yo mismo te ungí por rey sobre Israel, y yo mismo te libré de la mano de Saúl. 8 Y me hallé dispuesto a darte la casa de tu señor y las esposas de tu señor en tu seno, y a darte la casa de Israel y de Judá. Y si no fuera suficiente, estaba dispuesto a añadirte cosas como estas así como otras cosas. 9 ¿Por qué despreciaste la palabra de Jehová, haciendo lo que es malo a sus ojos? A Urías el hitita lo derribaste a espada, y a su esposa la tomaste por esposa tuya, y a él lo mataste por la espada de los hijos de Ammón. 10 Y ahora una espada no se apartará de tu propia casa hasta tiempo indefinido, como consecuencia del hecho de que me despreciaste de modo que tomaste a la esposa de Urías el hitita para que llegara a ser tu esposa’. 11 Esto es lo que ha dicho Jehová: ‘Aquí estoy levantando contra ti calamidad procedente de tu propia casa; y ciertamente tomaré a tus esposas ante tus mismos ojos y las daré a tu semejante, y él ciertamente se acostará con tus esposas ante los ojos de este sol. 12 Mientras que tú mismo obraste en secreto, yo, por mi parte, haré esta cosa enfrente de todo Israel y enfrente del sol’”.
13 David ahora dijo a Natán: “He pecado contra Jehová”. Ante lo cual Natán dijo a David: “Jehová, a su vez, efectivamente deja pasar tu pecado. No morirás. 14 A pesar de esto, por cuanto indisputablemente has tratado a Jehová con falta de respeto mediante esta cosa, también el hijo mismo, que acaba de nacerte, positivamente morirá”. - 2 Samuel 12: 1-14  (Pero fue muerto con esperanza de resurrección. La Ley mandaba apedrear a los adúlteros. De no ser por la misericordia de Jehová, los tres deberían haber muerto por condenación, sin esperanza de resucitar)